Derrota calculada

La estrategia corderista de la “derrota calculada” busca negociar posiciones para los calderonistas.

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Enrique Villarreal Ramos 16/05/2014 01:49
Derrota calculada

En la recta final de la elección panista, Margarita Zavala, quien durante seis años se cuidó de no opinar sobre la vida interna de su partido, expresó su apoyo a la fórmula Ernesto Cordero-Juan Manuel Oliva para la dirigencia nacional: “Conocí a Ernesto Cordero hace muchos años, es un hombre técnico y un hombre preparado, que debate y apuesta por las ideas y las propuestas… Me gusta la campaña que han hecho… los vi tocar puerta por puerta y convencer a panistas que eran sencillamente eso, panistas… Me recuerda a aquellas campañas del PAN que quieren que los hombres y las mujeres sean libres y decididos”.

Naturalmente los maderistas interpretaron la aparición de la exprimera dama como un recurso desesperado de Cordero ante su inminente derrota. Sin duda, Cordero le apuesta al golpe mediático del respaldo de la carismática, prestigiada e influyente esposa de Calderón, sobre todo para atraer indecisos, dado el supuesto de que será una cerrada elección (las encuestas están divididas) y, principalmente, porque suponen que el calderonismo sigue siendo un activo y no un pasivo dentro del PAN.

Sin embargo, el mensaje de Margarita Zavala llamó la atención porque resulta muy contrastante con lo sucedido en la realidad: la campaña corderista se ha caracterizado por las descalificaciones, los golpes bajos, las denuncias y la ausencia de propuestas. De hecho, hay una descalificación de origen del proceso interno que hizo Cordero cuando acusó a Madero de “ser juez y parte”, ya que era a la vez presidente y precandidato, y que no había “piso parejo”, lo que le permitió justificar el desarrollo de una campaña negra contra su rival y el hacer de la denuncia el leitmotiv, destacando las acusaciones de encubrir moches y corruptelas de legisladores y alcaldes, sus quejas por la supuesta intervención de gobernadores y el uso de recursos públicos a favor de Madero, incluyendo una denuncia ante la Fepade contra el gobernador Rafael Moreno Valle a quien también, aseguran, le coordina “personalmente” su campaña en ocho estados…

Ante ello, el mensaje de Margarita Zavala no tendrá eficacia, además de que muchos panistas lo ven como un claro intento de Felipe Calderón por recuperar el control del PAN, cuando dirigentes y militantes lo culpan por la derrota electoral de 2012 (concretamente por haber abandonado a la candidata a la Presidencia), así como por la manipulación personalista y autoritaria que hizo del partido. En este sentido, Cordero es visto como el candidato de la restauración calderonista, aun más ahora que recibió el espaldarazo de Margarita, la que se juega su prestigio en caso que pierda su delfín.

De cualquier forma, la estrategia corderista de la “derrota calculada” ha pretendido, al mejor estilo obradorista: 1) prever y justificar su derrota electoral, dada una supuesta ilegalidad e ilegitimidad del proceso interno como por las graves irregularidades producidas durante la contienda; 2) amenazar con desconocer e impugnar el resultado y con la judicialización del mismo; 3) propalar el rumor de una posible fractura e incluso de una eventual desbandada hacia otros partidos o de la creación de uno nuevo como un obvio chantaje para establecer un marco de negociación: a cambio de reconocer la derrota y de colaborar a una cicatrización tersa, que le asegure a los calderonistas posiciones y candidaturas (por ejemplo, la primera pluri para Margarita), que les permita sobrevivir como un grupo político influyente, no sólo dentro del PAN sino dentro de los poderes del Estado. Hay mucho en juego para salirse o para iniciar una “guerra civil”.

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