Riesgosa crisis ucraniana

La globalización en riesgo si se agrava la crisis ucraniana.

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Enrique Villarreal Ramos 18/04/2014 00:10
Riesgosa crisis ucraniana

Al justificar la anexión de Crimea, el presidente de Rusia Vladimir Putin declaró que “basta con conocer la historia de Crimea y lo que Rusia y Crimea han significado siempre la una para la otra”. Acusó a los líderes occidentales de doble moral e hipocresía por apoyar los referéndums de Kosovo y Sudán del Sur, donde sostiene que los cambios de régimen eran útiles a sus intereses, pero oponerse al de Crimea, donde no lo son. En este caso, se debía “liberar a los rusos del dominio ucraniano”.

La crisis regional derivó rápidamente en internacional por la condena de las potencias occidentales, que se tradujo en amenazas, sanciones y otras acciones, como la exclusión de Rusia de las reuniones del G8. El fantasma de la Guerra Fría ha regresado y atemoriza al mundo ante la posibilidad de que efectivamente regrese.

Conforme pasa el tiempo, la crisis, lejos de resolverse, se complica. La anexión de Crimea ha alentado el separatismo ruso en el Este de Ucrania. Recientemente, grupos radicales rusos han tomado edificios públicos en la región de Donetsk, se han enfrentado a tropas ucranianas, amenazando con proclamar su separación de Ucrania y unirse a Rusia. Tanto el gobierno ucraniano como la Casa Blanca acusaron a Putin de promover dichos actos, y advirtieron de nuevas sanciones. Desde la óptica de Moscú es un asunto geopolítico: Ucrania forma parte de su área de influencia y rechaza lo que percibe como injerencismo de EU y de la Unión Europea. Incluso, Rusia responsabilizó a Occidente de promover la guerra civil en Ucrania y de “frenar el uso de la fuerza contra el pueblo ucraniano”; además, chantajea con el abasto de gas.

Pero la ofensiva rusa se “salta las trancas geopolíticas” al reforzar alianzas americanas. Sólo así se pueden interpretar noticias relativas al arribo de barcos de guerra rusos, venta de aviones y de diversos armamentos a Cuba, Nicaragua y Venezuela. La prensa venezolana, por ejemplo, ha informado que el gobierno de su país ha comprado 11 mil millones de dólares en armamento ruso, incluyendo tanques, misiles antiaéreos… Existe el peligro de que Rusia instale bases militares o al menos centros de reabastecimiento para sus barcos y aviones, pero sobre todo que se traiga al continente la crisis ucraniana y se fortalezca a gobiernos caracterizados por su carácter dictatorial, beligerante, opuestos a la globalización y alentadores de nacionalismos tribales y radicalismos mesiánicos.

Así, la tensión regional que se vive por el grave conflicto venezolano, puede intensificarse si Rusia alienta el militarismo de los dictadores. Se puede retornar a esquemas de bipolaridad y enfrentamiento político entre las naciones latinoamericanas y al interior de ellas. Maduro es el mejor ejemplo de ello, cuando acusa a “conspiradores internacionales” de las “protestas fascistas”, que pretenden derrocarlo…

De agravarse aun más el conflicto ucraniano, se agudizarán las tensiones políticas entre Occidente y Rusia, se exacerbarán los nacionalismos y separatismos (lo que ya se observa en Cataluña y Escocia, con sus proyectados referéndums), y se afectará a la economía mundial. No se debe perder de vista que la paz, la cooperación, la gobernanza mundial, el libre comercio y las redes financieras son pilares de la globalización, y que su marcha ascendente se puede trastocar, al grado de peligrar ella misma, si se ahonda el antagonismo entre las grandes potencias. Hace 100 años la Primera Guerra Mundial puso fin a un ciclo globalizador.

En este sentido, Putin es el mejor aliado de los globalifóbicos, quienes le apuestan tanto al colapso de la economía global como de los gobiernos involucrados en ella.

Entretelones

Los monopolios de las telecomunicaciones tienen aguerridos defensores en la izquierda.

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