Reactivar el Pacto

La principal lección para México de Adolfo Suárez fue la defensa del diálogo, el consenso y la democracia.

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Enrique Villarreal Ramos 28/03/2014 01:45
Reactivar el Pacto

El presidente saliente del PRD Jesús Zambrano reiteró “nuestra voluntad de seguir construyendo acuerdos, por supuesto, con Pacto o sin Pacto, formalmente sigue viva y va a seguir adelante”. Madero, por su parte, recordó que el Pacto era obra de la oposición y no del gobierno, pero que actualmente se llama pactus interruptus. Camacho, desde luego, reiteró su voluntad pactista, y destacó que existe una “oposición constructiva, madura que, sin abdicar de sus posiciones sustanciales, es capaz de poner el interés de México por encima de intereses legítimos, que representan los partidos políticos”.

Cuando ya nadie se acordaba del Pacto, estas expresiones cobran gran relevancia. Concretamente, el carácter de pactus interruptus es un reconocimiento de que quedó inconcluso y es posible reanudarlo. Es evidente que los opositores no desean quedar fuera de las negociaciones y temen que el PRI pudiera llegar a acuerdos por separado. Asimismo, les urge reafirmar o justificar su posición pactista, demostrar su necesidad y utilidad ante sus antagonistas internos, quienes rechazan su línea moderada-constructiva, y promueven la polarización y el enfrentamiento, como parte de su lucha por apoderarse de la dirigencia de sus respectivos partidos. 

Después de todo, el Pacto es un sistema de acuerdos para la gobernabilidad, un modelo de negociación al cual se puede recurrir en cada caso. En la actual coyuntura, resucitar el Pacto adquiere suma trascendencia, justo cuando el Congreso entra en la recta final para la aprobación de leyes fundamentales para la vida del país, y antes de que inicie el próximo año electoral, cuando será muy complicado llegar a acuerdos.

Las declaraciones partidistas anteriormente citadas coincidieron con la muerte de Adolfo Suárez, primer Presidente de la actual democracia española. Fue reconocido artífice, junto al rey, de la transición democrática española, referente indiscutible para otros casos como el mexicano. La democratización española estuvo amenazada por los radicales de derecha e izquierda, cuyo golpismo y terrorismo fueron enfrentados con habilidad (su anticomunismo no le impidió legalizar al PC) y arrojo personal (enfrentó directamente a los golpistas en el parlamento) por Adolfo Suárez, quien a pesar de provenir del franquismo, o gracias a ello, logró que España transitara de la dictadura a la democracia en tan sólo dos años y medio, legando una Constitución que a la fecha ha sido clave para salvaguardar las autonomías regionales y la unidad nacional.

¡Aprended de Suárez! fue el clamor general en su funeral, revelando que se ha convertido en un estadista emblemático de los valores democráticos, el diálogo y el consenso y, a final de cuentas, de la concordia, entendiendo por ello, no la armonía, sino la conciencia de que vivimos un casa común, la nación, y que por muchas diferencias y controversias que se produzcan, no la podemos “dinamitar” promoviendo la polarización y la violencia, como lo intentan los partidarios del “catastrofismo y el apocalipsis”.

Se reactive o no el Pacto (aunque Cecilia Romero ya le puso fecha de defunción), con distancia histórica, será visto como una experiencia inédita, provechosa y ejemplar, ya que ha preparado el terreno para otras etapas de desarrollo como es el gobierno de coalición. Parafraseando a Suárez, cuando se refirió a la Constitución de 1978, diremos del Pacto que “no resolverá todos nuestros problemas, pero todos seremos protagonistas de nuestra historia”.

Entretelones

Todo indica que se procederá penalmente contra Bojórquez y Horcasitas por las graves irregularidades en la Línea 12.

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