Incongruencias panistas

La incongruencia y los escándalos panistas impedirán que aprovechen electoralmente sus logros legislativos.

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Enrique Villarreal Ramos 24/01/2014 02:21
Incongruencias panistas

Al anticipar la validez constitucional de las reformas política y de transparencia, el presidente del Congreso, el panista Ricardo Anaya, declaró que dichas reformas “contribuirán a su vez a la construcción de un Estado más democrático”. Puntualizó que “la transparencia es un poderoso instrumento democrático del que nadie puede ni debe sustraerse; se materializa cuando se plasman los recursos idóneos para garantizar el acceso de todos los ciudadanos a la información y a la rendición de cuentas”.

Cabe recordar que la reforma establece el imperativo de hacer pública toda la información en posesión de cualquier autoridad, entidad, Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, organismos autónomos, partidos políticos, fideicomisos, personas físicas y morales, sindicatos y todo ente que maneje recursos públicos.

Pero a su interior, el PAN no ha sido congruente. Gustavo Madero ha recibido fuertes cuestionamientos por consejeros y prominentes panistas. En la pasada reunión del Consejo Nacional, Juan de Dios Castro lo llamó “el peor presidente que ha tenido el PAN”, y ante la iniciativa de Madero de crear “un grupo de trabajo” para que investigue las acusaciones de corrupción (como el caso de los moches exigidos al alcalde de Celaya por legisladores panistas, entre otras conductas presuntamente delictivas), lo acusó de que “el señor Madero no investiga nada”.

Peor aún, su principal rival, el senador Ernesto Cordero, quien tampoco ha estado exento de escándalos, reveló que “Madero está sacando provecho de su posición. Usa los tiempos oficiales para aparecer en radio y televisión. Utiliza el padrón… puede utilizar la estructura del partido a su favor”. Frenó la investigación de los moches, porque le pega al maderista Luis Alberto Villarreal, coordinador de los diputados panistas, y expresó que  “es por este tipo de actitudes que el PAN se desdibuja ante el electorado. Es lamentable ver que nuestra propia dirigencia se niegue a la transparencia y rendición de cuentas, prácticas por las que hemos luchado por años”. Sin embargo, Cordero no ha interpuesto denuncia formal por lo denunciado en Celaya.

Ante ello, el también senador Roberto Gil escribió en Excélsior que en el PAN “nos decíamos incorruptibles en razón de nuestra institucionalidad” y, sin embargo, ahora “los panistas han emulado las prácticas corruptas y muestra la  flaqueza de la organización para reaccionar frente a conductas indebidas, la ausencia de resortes para aislarlas y condenarlas”.

Si lo que impera en el PAN es la incongruencia ética, obedece a  poderosas razones: el grupo perdedor (maderista o calderonista), no sólo quedará desplazado de las principales posiciones partidarias, sino quedará marginado del jugoso botín económico, de los acuerdos legislativos y con el gobierno federal, de la definición de las candidaturas del próximo año… De ahí lo encarnizado de la contienda (“al estilo obradorista”, como acusó Madero a Cordero), lo que debilitará política y legislativamente a los panistas, con el riesgo del descrédito y precaria legitimidad de quien gane, sobre todo si Madero funge como “juez y parte”.

Los éxitos maderistas (que no le son reconocidos por los calderonistas), incluyendo  la apertura de la elección a la militancia, se verán opacados por el cochinero electoral interno, y la eventual reelección de Madero pudiera ser una victoria pírrica con repercusiones negativas para el PAN en los comicios de 2015.

Entretelones

En este contexto, no es casual el retorno anticipado de Felipe Calderón

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