Fortaleza institucional

Es la mejor estrategia contrainsurgente, no sólo en Michoacán sino en varias partes del país.

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Enrique Villarreal Ramos 17/01/2014 06:42
Fortaleza institucional

Ante la ofensiva proinsurgente sin precedentes, el lunes se firmó un Acuerdo para el Apoyo Federal a la Seguridad de Michoacán. En el acto el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong advirtió que se aplicará la ley de manera rigurosa, “no hay espacio alguno ni para la tolerancia ni para la complacencia” y “a los grupos de autodefensa se les emplaza para que regresen a sus lugares de origen y se reincorporen a sus actividades cotidianas, la seguridad de sus comunidades estará plenamente a cargo de las instituciones”.

Reconoció que “Michoacán no puede seguir experimentando las consecuencias de la no prevención, no se puede pensar que es sólo con cuerpos de seguridad como se combate a la delincuencia”, y anunció que se reforzará “una estrategia integral en los municipios más afectados para atender la seguridad…y combatir las condiciones sociales que generan las conductas violentas”.

Esta estrategia contempla que las fuerzas federales asumirán la seguridad de Tierra Caliente; que se ejercerán 250 millones de pesos para reforzar la prevención del delito; la creación de una unidad antisecuestros; la operación de un Instituto Estatal para la Formación de Policías e Investigadores, y también el establecimiento de una Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral para la coordinación de las autoridades locales y municipales con las autoridades federales, en los ámbitos político, social, económicos y de seguridad pública.

 “Reforzar” significa fortalecer acciones dentro de la estrategia trazada, ya que era imprevisible la intensidad que podían alcanzar los ataques criminales y, ante ello, se requiere todo el poder institucional del Estado y el uso de todos los recursos que se tengan al alcance, incluyendo la política social, donde se necesite a fin de restablecer la confianza, la tranquilidad y el Estado de derecho. En todo caso, si los grupos criminales han intensificado sus acciones, es porque les ha mellado la estrategia contrainsurgente como fue el rescate del puerto de Lázaro Cárdenas.

No obstante la gravedad de la situación michoacana, ello no implica que exista una “guerra civil” ni mucho menos una “crisis del Estado nacional”. Estas caracterizaciones catastrofistas, poco abonan a la solución. Por el contrario, contribuyen a estimular y legitimar las actividades desestabilizadoras: 1) orienta los reflectores hacia los sucesos michoacanos, destacando “los logros criminales” o su victimización; 2) por ende, se opaca cualquier otro acontecimiento, sin importar su auténtico valor; 3) lo que es peor, justifica la intervención de las autodefensas, supuestamente para “garantizar la seguridad de la población”; 4) con ello, debilita la acción gubernamental al fomentar la desinformación, rumorología, incertidumbre y desconfianza de la ciudadanía, y 5) crea una atmósfera proclive para que diversos actores intenten lucrar política y electoralmente con la crisis o, inclusive, se sumen a los desestabilizadores en la entidad o en otras partes (DF, Guerrero, Oaxaca…).

La situación de emergencia en Michoacán es el momento para que impere la madurez de los actores políticos, económicos y sociales, y contribuyan a desactivar la ofensiva proinsurgente en la entidad, más allá de sus intereses partidarios, electorales o de otro tipo. Claro, siempre y cuando no quieran “mandar al diablo a las instituciones” o sólo quieran llevar “agua a su molino”.

Entretelones

En escala relámpago, el presidente Peña Nieto asistirá el 27 de enero a la toma de posesión de Juan Orlando Hernández en la Presidencia de Honduras.

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