Ofensiva proinsurgente

Desde distintos frentes, existe una ofensiva proinsurgente contra el Estado y la sociedad.

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Enrique Villarreal Ramos 10/01/2014 01:14
Ofensiva proinsurgente

En el contexto de una ofensiva de grupos de autodefensa en diversos municipios michoacanos, el gobernador Fausto Vallejo declaró que la violencia “se ha desbordado por diferentes ingredientes, sobre todo es la lucha de cárteles, esto es indiscutible. Los diferentes intereses en materia de la minería, del cobro a las diferentes partes, es un pleito que se está dando…”.

A 20 años de iniciada la fracasada guerrilla neozapatista, diversos actores políticos, sociales y criminales intentan revivir el escenario de desestabilización de aquel tiempo, aunque ahora con la presencia de “diferentes ingredientes” y con distintas finalidades convergentes: 1) el reciente ataque a Parácuaro y el avance paramilitar en varios municipios de Tierra Caliente michoacana; 2) las agresiones contra la policía y el Ejército por grupos criminales, e incluso con bombas molotov a instalaciones de la SCT en el DF por anarquistas, incluso extranjeros; 3) las rivalidades entre los cárteles de la droga y los paramilitares; 4) las movilizaciones magisteriales en diversos estados y la “cabeza de playa guerrillera” que mantiene en el DF, incluyendo el calificativo de “fascista y traidor” que la CNTE hizo al gobierno capitalino por el desalojo del plantón; y 5) el retorno de AMLO, su anuncio de una gira nacional, su llamado a “abolir las reformas estructurales”, “derrocar al PRIAN” y la denuncia de Peña Nieto como “traidor a la patria”…

Si a ello se le agrega la información de tiempo atrás de que la CNTE y la CETEG y los grupos de autodefensa están vinculados a organizaciones radicales y  violentas como la APPO, UPOEG, CRAC, EPR, ERPI… o inclusive pudieran tener vasos comunicantes con narcos, entonces resulta claro que: a) existe relación directa o indirecta entre narcos, guerrilla, paramilitares y maestros en varias entidades y regiones; b) coincidencia en sus métodos, y la coordinación formal o informal de acciones; c) convergencia de fines, no sólo territoriales y económicos, sino político-electorales.

Con independencia de los objetivos específicos que tienen los actores anteriormente mencionados, en la coyuntura se articulan para realizar una ofensiva desestabilizadora, ya sea de carácter criminal, insurgente o política “semiinstitucional” (como el caso de Morena). A todos ellos les conviene generar anarquía y vacío de poder, acentuar las condiciones de inseguridad e incertidumbre, pues ello les permite, en cada caso, armarse, adquirir mayor dominio territorial, realizar actividades ilícitas (con libertad e impunidad), impedir la instrumentación de la Reforma Educativa, desinformar, movilizar y atraer militantes, ganar votos…

El llamado del senador Barbosa a López Obrador y del presidente perredista, Zambrano, a sumarse a “la lucha en defensa del petróleo” muestra que el PRD seguirá en la línea fundamentalista y sectaria y, por ende, se sumará a la ofensiva proinsurgente, creyendo que le abonará electoralmente. Sin embargo, lo más seguro es que sea rebasado por la izquierda radical, sobre todo ahora que el Morena requiere del mayor número de afiliados y votos (por ello ha rechazado la alianza con el perredismo). Así, el PRD promoverá el antagonismo político-legislativo y, con ello, se aislará, quedará fuera de los acuerdos fundamentales, sus propuestas serán marginales, y perderá la oportunidad de participar en la gobernabilidad del país.

De nuevo, la izquierda en su laberinto.

Entretelones

No habrá desaparición sino fortalecimiento de poderes y de institucionalidad en Michoacán.

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