Cinismo y responsables
Habría que refrescarle la memoria al presidente de la Consar y recordarle que la Cofece impuso una multa de mil 100 mdp a varias afores por los convenios entre ellas para reducir los traspasos
Empecemos esta historia de cinismo con las declaraciones que hizo el presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), a nuestro director del Excélsior, Pascal Beltrán del Río, en donde textualmente expresó que “de ninguna manera el sistema es la coladera de nada”... “tenemos 11 afores y llevamos creciendo sin ningún inconveniente de manera acelerada”.
Habría que refrescarle la memoria al presidente de la Consar y recordarle que el año pasado la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), impuso una multa por la cantidad de mil 100 millones de pesos, la más grande hasta ahora, a varias afores por los convenios hechos entre ellas para reducir los traspasos, disminuyendo así el gasto comercial, lo que representaba mayores beneficios para ellas. En esa ocasión también declararon que el patrimonio de los trabajadores y sus rendimientos nunca se vieron afectados.
La Consar no supo nada de esa corrupción (porque eso es) de varias de las afores más importantes y sigue declarando como si no hubiera pasado nada. A esto también se le
llama cinismo.
Ahora que ha sido destapada la increíble operación que hizo el PensionISSSTE en apoyo a la constructora ICA por 20 millones de dólares, el presidente de la Consar nuevamente declaró que no se reventó ninguna norma, agregando que él no va a justificar la decisión del fondo, pero que sí se cumplieron los límites de inversión. Es decir, él está para defender a las afores y no al patrimonio de los trabajadores.
No ha habido un solo comentario de instituciones o personas, ya sea en papel o al aire, que hable favorablemente de la decisión que tomaron las autoridades del PensionISSSTE comprometiendo irresponsablemente el patrimonio de los trabajadores. Cuando la empresa mencionada iba rumbo a la quiebra, con una caída en el precio de sus acciones de más del 50 por ciento, se les ocurrió invertir los 20 millones de dólares y convertirse, de momento, en el principal accionista de una empresa quebrada. Además, ahora va a ser reestructurada su deuda y, como PensionISSSTE no quiso participar, ahora en lugar del 10 por ciento del capital de ICA que había adquirido se redujo al 0.01 por ciento su inversión. Creo que estamos frente a un caso emblemático para análisis de las escuelas de negocios.
Habría que mencionar, en primer lugar, la opacidad con la cual operan las afores, donde los trabajadores no saben en qué invierten su dinero y cuánto; este caso que estamos comentando es de 2015. De alguna forma se tiene que legislar para que los dueños de los recursos sepan, e incluso opinen, sobre dónde invierten su dinero y evitar las genialidades de sus llamados administradores.
¿Realmente creen que nos vamos a tragar la píldora de que se trató de una decisión de varios comités internos el haber invertido en la empresa quebrada? ¿No habrá intervenido alguna sugerencia del gobierno, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público? Es, verdaderamente, imposible pensar que personas que supuestamente son especializadas en el tema y trabajan en el PensionISSSTE hayan decidido realizar dicha inversión sin el menor obstáculo, arriesgando innecesariamente el patrimonio de los trabajadores.
En caso de ser verdad, entonces habría no sólo que correrlos, sino iniciar un procedimiento para fincarles responsabilidades, pues son servidores públicos que no hicieron bien su trabajo y no vale el argumento de la volatilidad del mercado o que no se rebasan los límites de inversión permitidos.
Supuestamente, ahora los directivos del PensionISSSTE están cabildeando ante las autoridades para demostrar que hubo violaciones a la información financiera, lo cual es ridículo. Están tratando de tapar el sol con un dedo.
En este caso, insistimos, hay responsables y deben pagar por ello, ya que no se trata de fondos del gobierno, sino de fondos de los trabajadores; son sus ahorros para una pensión que en su mayoría no les va a alcanzar para vivir dignamente y ahora con decisiones absurdas pierden aún más. La gran pregunta es: ¿al servicio de quién están el PensionISSSTE y la Consar?
