La corrupción es negocio
Este año las autoridades norteamericanas han roto el récord de multas, ya que han obtenido, en tan sólo dos empresas, mil 387 millones de dólares por la aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero
Sin mucho aspaviento y aplicando la ley, el gobierno de Estados Unidos y sus dependencias, principalmente la Securities and Exchange Comission (SEC), que se puede corresponder con nuestra Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), y el Departamento de Justicia, que equivaldría a la Procuraduría General de la República (PGR), han hecho de 2017 otro exitoso negocio en el combate a la corrupción, externa e interna.
Empezaremos por el tema de la aplicación de su cada día más famosa Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, que, por sus siglas en inglés, se conoce como FCPA. Gracias a esta ley, desde hace varios años han ingresado en las arcas de ese país millones de dólares, producto de las multas que aplican a la corrupción que realizan las empresas de cualquier país en otro, exceptuando a Estados Unidos.
De inicio suena poco lógico, pero, como desde antes del corrupto Trump se han autodenominado los policías del mundo en cualquier tema y el de la corrupción no sólo vende sino que produce ingresos, cada día le ponen más atención ellos y las empresas multinacionales que por el solo hecho de cotizar en cualquier bolsa de valores de Estados Unidos están sujetas a la aplicación de esa ley.
Para que quede claro, los datos que voy a relatar a continuación no sucedieron en territorio estadunidense sino en otro y, por lo tanto, no fue afectada ninguna de sus instituciones. Lo único válido es que como descubrieron los actos corruptos mediante denuncia o a través de la investigación de sus autoridades, las empresas involucradas tienen que pagar una multa al gobierno norteamericano. Si no lo hacen, dejan de operar comercialmente en su territorio. Así de fácil.
Pues resulta que 2017 ha sido un gran año para las arcas del vecino del norte, el mejor desde 2008 cuando entró en operación la FCPA. Según el último reporte que elaboran sobre las diez más grandes multas que han impuesto, dos empresas, una de ellas Telia Company AB, de Suecia, ha pagado como multa al gobierno estadunidense la cantidad de 965 millones de dólares por la corrupción que promovió en Uzbekistán, desbancando del primer lugar de multas a la empresa alemana Siemens, que en 2008 pagó 800 millones de dólares por los hechos corruptos que efectuó en varios países, incluido el nuestro.
Pero este mes de diciembre, la empresa de Singapur, denominada Keppel Offshore & Marine Ltd, ha pagado la cantidad de 422 millones de dólares por la corrupción realizada en Brasil en la hoy famosa empresa pública petrolera Petrobras. Es decir, este año las autoridades norteamericanas han roto el récord de multas ya que han obtenido, en tan sólo dos empresas, mil 387 millones de dólares por la aplicación de esta ley que podríamos considerar sui géneris.
Lo importante de éste último caso, que por otra parte echa por tierra toda la propaganda que hace Singapur sobre la honorabilidad de sus empresas, es que tanto Brasil como Singapur también van a recibir recursos de las multas. A las autoridades brasileñas les van a pagar 211 millones de dólares y a las de Singapur, 105 millones de dólares.
Ahora que vamos a entrar en la campaña electoral por la Presidencia, uno de los temas sobre los que los candidatos tendrán que decir algo nuevo y que se crea efectivo será el de la terrible corrupción que estamos viviendo. Ningún gobierno de nuestro país ha logrado obtener algún recurso por la aplicación de la FCPA y es público que en algunos casos estos hechos se hicieron en México. Sólo por mencionar dos, en Estados Unidos Siemens y Wallmart reconocieron haber corrompido a servidores públicos de nuestro país y pagaron sendas multas. Y aquí, hasta ahora, nada.
El tema de la corrupción va a ser toral en la campaña, a partir del conocimiento público de que los partidos involucrados han sido manchados por el flagelo. ¿Cómo van a convencer a la ciudadanía de que hoy son diferentes? ¿Qué propuestas harán, más allá de las declaraciones gloriosas y casi religiosas que hasta ahora han expresado sobre el tema?
