Certeza y sensibilidad social

El presupuesto contiene el tradicional error de considerar las variables financieras por encima de las necesidades humanas

En el documento de presentación del paquete económico para el ejercicio fiscal 2018, entregado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, se mencionan como atributos de dicho paquete la estabilidad, la certeza y el sentido social, palabras que suenan muy bonito, pero que por lo visto no todos interpretamos de la misma manera.

No tengo la menor duda de que el proyecto de presupuesto esté hecho de buena fe, pero con el tradicional error, de un fundamentalismo trasnochado, de considerar las variables financieras por encima de las necesidades humanas. De otra forma no se entiende que se destinen 663 mil millones de pesos para asegurar el pago de los intereses de la deuda y, en cambio, sean reducidos en términos reales los presupuestos de las secretarías de Agricultura, Educación Pública, Salud, Medio Ambiente y Desarrollo Social, entre otras.

Resulta que estas secretarías, que serían la base para que más de 50 millones de mexicanos puedan salir de la pobreza, tendrán menos recursos que el presente año y, lo que es más increíble, en el documento se señala que “se avanzará en la provisión de servicios a la población”. A menos que de verdad se crean lo de la multiplicación de los panes y los peces, no hay otra explicación.

Un tema que ha estado muy publicitado en los medios es el referente a las medidas xenófobas del señor Trump hacia los denominados dreamers, ante las cuales, entre otras instituciones, las universidades públicas han mostrado desde un inicio su solidaridad con aquéllos a quienes les obliguen a regresar. Cualquiera hubiera esperado también una mayor comprensión de la SHCP en cuanto a lo que significa el posible aumento de la matrícula con la llegada de esos compatriotas.

Ya existía en el presupuesto un programa para la expansión de la oferta educativa media superior y superior que en 2016 tuvo recursos por dos mil 600 millones de pesos, que este año se redujo a 123 millones, y ahora la SHCP propone asignarle en 2018 cero pesos. Si no tuviéramos el asunto de los dreamers, de cualquier forma, somos uno de los países de América Latina con menor porcentaje de jóvenes en la educación superior.

De igual manera, resulta que en el presupuesto de este año existe un concepto denominado “Apoyos para la Atención a los Problemas Estructurales de las Universidades Públicas Estatales”, mismo que en el año 2016 tuvo mil 600 millones de pesos; para este año contaron con 600 millones de pesos destinados, entre otras cosas, a resolver el problema de las pensiones y jubilaciones y, ¡sorpresa!, para el próximo año el gobierno también ha considerado la cantidad de cero pesos.

Si uno revisa la propuesta de presupuesto que hacen para las universidades notará que la mayoría pierde, y las grandes, como la UNAM y el IPN, tienen un crecimiento de apenas 0.3 por ciento. Vale la pena mencionar que la única universidad que crece 6.5 por ciento es la del Ejército y Fuerza Aérea, ¡qué bueno por ellos!

Uno de los mayores golpes se lo lleva el Conacyt. Se les olvida a las autoridades cómo se llenan la boca de elogios y supuestos apoyos cuando están con los científicos, quienes han de estar diciendo que no entienden nada del manejo que hace este gobierno de los recursos económicos. Hay que considerar que, tal como dicen los jóvenes, el famoso compromiso presidencial del uno por ciento a la ciencia y tecnología “ya valió”.

A esta institución se le ha maltratado reduciéndole su presupuesto, los primeros años con ajustes y los últimos con reducciones drásticas. Para 2018 se le castigará con 4.7 por ciento menos, y del sector de la cultura mejor ni hablamos.

En pocas palabras, ¿dónde está el sentido social de este presupuesto? ¿dónde está la estabilidad para estos sectores? Por supuesto, la única certeza que queda es lo poco que importan en los ánimos y decisiones de este gobierno.

Una vez más deberá ser la Cámara de Diputados la que corrija este desaguisado, que se agrega a los ineludibles recursos que deberán reorientarse con motivo del sismo.

Temas: