Más allá de la propaganda

De acuerdo con el Coneval, hay un dato 
que es fundamental para el tema de salir 
de la pobreza y es el que se refiere al ingreso promedio de los hogares en estos últimos 25 años a pesos constantes de 2014. 

Como estamos en época de buenas noticias, dado que se acerca el Quinto Informe de Gobierno del Presidente, todos los días aparecen varias de ellas donde se dan datos aislados que a veces están alejados de la realidad.

Por supuesto que siempre son bienvenidas las noticias que mejoran las condiciones de vida de los mexicanos, no sólo de unos cuantos, y es aquí donde la publicidad gubernamental no quiere, o no sabe, discernir.

Por ejemplo, según lo publicitado, más de 250 mil millones de pesos de capitales de mexicanos en el extranjero han regresado a las arcas de los bancos del país. Esto, a cambio de no ser severamente multados. El caso es que parte de este gran regreso de capitales está en función de las tasas de interés que se ofrecen en el exterior y las que prevalecen aquí. Tan sólo por comparación, en Estados Unidos la tasa de interés es de 1.25 por ciento y en nuestro país es de 7 por ciento. Desde 2015 ha ido abriéndose la brecha entre las tasas, lo cual demuestra, entre otras cosas, que muchos compatriotas no son tan patriotas, más bien, lo que les hace atractivo regresar los recursos es la ganancia. No vienen a invertir en áreas productivas, sino tan sólo a depositar su dinero en los bancos y especular.

Otra noticia reciente es que hay más de 150 mil millones de pesos de inversión extranjera que ha llegado a nuestro país. Sin embargo, sería bueno saber a qué áreas de inversión productiva se han dedicado, no vaya a ser que, al igual que en el caso anterior, hayan venido para ganar el diferencial tan grande de interés que hay actualmente en México.

Si estos más de 400 mil millones de pesos se destinaran a producir los bienes y servicios con la consecuente creación de empleos, entonces el crecimiento no sería tan exiguo como hasta ahora ha sido.

También esta semana le han dado vuelo a la Sedesol, que organizó un festejo para celebrar los 25 años de su creación, y en palabras de su titular: “la política social no sólo sirve para combatir la pobreza, es la base de una sociedad más unida, una economía más fuerte, una democracia vibrante”. La pregunta es, ¿estaría el secretario hablando de México?

El subsecretario de Planeación de la dependencia antes citada también habló de un antes y un después de su creación, sobre todo argumentando en favor de una nueva metodología multidimensional para medir la pobreza, misma que le ha servido al gobierno para publicitar datos que sirven de propaganda. Sin duda ha habido avances, pero, si consideramos el panorama completo, los buenos resultados son escasos.

Según el Coneval, hay un dato que es fundamental para el tema de salir de la pobreza y es el que se refiere al ingreso promedio de los hogares en estos últimos 25 años a pesos constantes de 2014. Se tiene que el ingreso total per cápita mensual en 1992 era de 3,508.70 pesos; para 2016, la información permite ubicar esta cifra en 3,733.22 pesos, lo cual representa una mejoría de apenas 6.4 por ciento. Otro indicador sobre el ingreso laboral real per cápita al mes, a pesos del primer trimestre de 2010, da cuenta de que entre el primer trimestre de 2005 y el mismo periodo de 2017, el ingreso pasó de 1,782.56 pesos a 1,716.72 pesos, lo cual representa una caída de dos por ciento. Ahora bien, si lo comparamos contra el año 2006, donde el ingreso alcanzó un máximo de 1,950.00 pesos, la caída es de 12 por ciento.

Estos dos indicadores identifican que el tema de los bajos ingresos es el principal problema para que México avance en la disminución y superación de la pobreza y también, por cierto, para que podamos cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, del cual nuestro país es firmante. De ahí que el Coneval ha declarado que para revertir la caída del ingreso es necesario generar un mayor crecimiento económico, pero acompañado de una mejor distribución del ingreso.

Sin duda es necesario dar buenas noticias, pero éstas deben ajustarse a la realidad para poder saber con claridad cómo va el país, más allá de la propaganda gubernamental.

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