Devolver lo robado

Las empresas corruptoras prefieren negociar y pagar, antes que ser sometidas a juicios civiles o penales.

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Enrique Del Val Blanco 07/12/2013 01:55
Devolver lo robado

Acaba de publicarse un estudio muy revelador del Banco Mundial, intitulado en inglés Left out of the bargain, que podríamos traducir como “Dejemos fuera las negociaciones”. Dicho estudio es parte de una iniciativa conjunta del Banco y las Naciones Unidas, denominada Iniciativa para la recuperación del patrimonio robado. Es una publicación voluminosa que consta de más de 200 páginas y versa sobre una investigación realizada a cerca de 400 casos de corrupción en varios países, sobre todo subdesarrollados, durante 13 años.

Esos casos significaron una recuperación de recursos por casi siete mil millones de dólares de varias compañías. Sin embargo, sólo 197 millones del monto antes mencionado regresaron al país en el que se realizaron los actos de corrupción. Es decir, varios países desarrollados, principalmente Estados Unidos y algunos europeos, han sido los que se han llevado la parte del león de las recuperaciones, que en su mayoría han sido arreglos fuera de los juzgados, ya que las empresas corruptoras prefieren negociar y pagar, antes que ser sometidas a juicios civiles o penales. Esta forma de negociación es normal en dichos países.

El estudio demuestra que ha habido un incremento de estas acciones, sobre todo de los gobiernos de países desarrollados, para perseguir y descubrir los casos de corrupción en otros países; acciones que, aunque no lo dicen, se han convertido en un gran negocio, por la cantidad de recursos que significan para ellos.

Ante esto, el Banco Mundial y las Naciones Unidas están planteando la necesidad de revisar lo que está ocurriendo, pues resulta altamente injusto que los países perjudicados por la corrupción, donde se inflan los precios para entregar sobornos a funcionarios públicos, no reciban nada en compensación por ello e incluso, en muchas ocasiones, no tienen noticia de lo que se está negociando ni cuales son las empresas involucradas, hasta que aparecen algunas notas en la prensa; y lo que es peor, ni siquiera saben quiénes son los funcionarios corrompidos.

El Banco indica que muchos países son firmantes de la Convención de Naciones Unidas Contra la Corrupción, cuyo capítulo cinco menciona detalladamente este tema y que también han signado el tratado anticorrupción de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el cual da la posibilidad para que exista comunicación entre los Estados involucrados, cosa que casi nunca ocurre.

Las principales conclusiones del citado estudio señalan que no se está cumpliendo con la Convención de las Naciones Unidas, pues ésta estipula claramente que la recuperación del patrimonio debe ir fundamentalmente a las arcas del país dañado por la corrupción, lo cual en casi todas las ocasiones no sucede.

Asimismo, proponen que a los países afectados se les brinde la información completa sobre los casos e incluso se les autorice a participar en las negociaciones, no sólo con el fin de obtener parte de los recursos robados, sino para conocer los nombres de los funcionarios involucrados.

Este estudio debe ser tomado en cuenta por los organismos internacionales, pero más aún por las naciones que han obtenido recursos, más preocupadas por obtener dinero que por combatir la corrupción, utilizando todo el poder que tienen para que las compañías paguen, a sabiendas de que, de no hacerlo, se verán afectadas en los negocios que desarrollan en los países que las están investigando.

También es necesario que las naciones perjudicadas utilicen toda su fuerza y bagaje diplomático para acabar con la inequidad en la recuperación de lo robado, exigiendo que cumplan estrictamente con lo estipulado en la citada Convención de Naciones Unidas y, de esta forma, tomen parte activa en las negociaciones que se realicen.

En la medida que haya una colaboración entre todos se podrá reducir la corrupción y sancionar severamente a las compañías y servidores públicos corruptos de todo el mundo, y que no sea meramente un acuerdo monetario.

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