L12: un mes ya… ¡y nada!

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Enrique Aranda 14/04/2014 00:37
L12: un mes  ya… ¡y nada!

Un mes completo ya, desde la suspensión de actividades en 11 de las 20 estaciones de la Línea Dorada del Sistema de Transporte Colectivo Metro, la Línea 12, nadie aún atina a explicar, con absoluta certeza, qué es lo que ahí sucedió y, menos, quién o quiénes —por incapacidad, corrupción o indolencia— son responsables del grave daño que la obligada decisión de parar está provocando en cerca de medio millón de capitalinos.

Al igual que antes el anterior jefe de gobierno Marcelo Ebrard y su sucesor, el controvertido Miguel Ángel Mancera Espinosa, los dirigentes de las distintas empresas del consorcio constructor o, incluso, los directos responsables de la operación del STC, Enrique Horcasitas de manera particular, el actual mandamás en el Metro, Joel Ortega, compareció la pasada semana ante legisladores para, otra vez, decir mucho para, finalmente, no decir nada…

Parecería que la apuesta es avanzar en la confusión para no tener que transparentar nada. Que habrá un dictamen sólo después de que un consorcio francés esclarezca lo ocurrido es la última oferta de la autoridad en funciones cuando se le inquiere sobre el asunto o, en ánimo de posponer una respuesta a las interrogantes de siempre, el que no será sino hasta octubre venidero, en el mejor de los casos, cuando las 11 estaciones hoy clausuradas volverán a abrir sus puertas y la Línea Dorada (que acabó enseñando el cobre…) a operar de manera integral.

Tal situación, aunada a la abierta resistencia del gobierno capitalino a asumir como propia la responsabilidad por la no inversión (adecuada) de recursos por algo más de 450 millones de pesos y, menos, de su restitución al fisco, parecería estar suscitando, en ámbitos federales, el surgimiento de un movimiento orientado a posibilitar el directo involucramiento de sus funcionarios en las pesquisas que ahora se realizan y, eventualmente, en la definición de alternativas de solución y, más importante, en el fincamiento de responsabilidades…¡lo que no gusta o tiene más que nerviosos a muchos!

Nada, es cierto, existe en la actualidad que induzca a pensar que las cosas evolucionarán por esa vía. Nada sin embargo existe tampoco, que pudiera impedir que las cosas avanzaran en tal sentido…

Al tiempo entonces.

Asteriscos

* Estudioso, conocedor profundo de la naturaleza, desviaciones y derivaciones de la teología de la liberación que hoy, sostiene, tienen a la Iglesia católica latinoamericana al borde del cisma, el arquitecto Federico Müggenburg publica ahora La otra iglesia imposible, un estudio serio y sin duda actual de cómo, personajes tales como Joseph Comblin, Leonardo Boff y Gustavo Gutiérrez entre otros, han pretendido —dice el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, emérito de Guadalajara en el prólogo— imponer “una línea horizontal (de pensamiento) que manda a la trastienda y opaca la trascendencia del mensaje evangélico, con el peligro de hacer desaparecer la Esperanza Cristiana de la vida eterna”.

Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.

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