Michoacán hoy… ¿y Guerrero?

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Enrique Aranda 17/03/2014 01:30
Michoacán hoy… ¿y Guerrero?

Inmerso en la nada sencilla tarea de descifrar el acertijo que representan los grupos michoacanos de autodefensa, respecto de cuyos dirigentes cada vez hay más evidencias que, más que elevar la credibilidad en ellos tienden a menoscabarla, el gobierno federal parece ignorar que muy cerca de ahí, en Guerrero, existe un problema de mucho mayores alcances y consecuencias… si es que ello es posible.

No sin razón, habría que decir, la entidad que gobierna el expriista y actual ¿perredista? Ángel Aguirre Rivero es considerada como “una de las más violentas del país”, no sólo por la eventual presencia y operación ahí de cárteles del crimen organizado, cual es el caso de la Tierra Caliente de Michoacán sino, esencialmente, por las inaceptables condiciones de pobreza y marginación en que habitan miles de sus habitantes lo que, hoy, ubica a Guerrero como uno de los estados con peores registros en lo que a desarrollo social se refiere.

A ello habría que agregar las condiciones de práctico abandono por parte de autoridades estatales y/o municipales en que, no de ahora sino de muchos años atrás, viven decenas, cientos de comunidades —de manera singular las de población indígena— del Estado y que, junto con lo arriba señalado, explican de manera suficiente el surgimiento de estos grupos y su organización en al menos seis agrupaciones.

Aquí entonces, el asunto de las autodefensas y/o policías comunitarias no es nuevo, ni lo es tampoco su historia pública, puesto que la misma comenzó a escribirse antes que las del estado vecino… aquí, la existencia de armas en poder de la población, y de la organización de la misma para realizar labores de defensa tiene, incluso, un antecedente insurreccional, como narra cualquier historia sobre movimientos de guerrilla en México.

Por ello es que, como bien hizo notar la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Raúl Plascencia en su informe del 17 de diciembre pasado, y en el que destacaba la presencia y actuación impune de estos grupos en al menos 46 de los 81 municipios, el asunto exige atención inmediata y respuestas de fondo, igual para consolidar la (hoy casi inexistente) presencia de gobierno estatal y/o municipales, que para reconstruir el tejido social en más de la mitad del estado y, obvio, emprender acciones contundentes para garantizar mínimos de seguridad sí, pero también de desarrollo, particularmente en lo que a atender situaciones de pobreza extrema se refiere.

No hacerlo así, y de manera inmediata insistamos, podría derivar en situaciones que nadie desea y que, en opinión de los expertos, “podrían hacer palidecer lo que ahora se nos informa está ocurriendo en la Tierra Caliente de Michoacán…”.

Asteriscos

* Previsible como era, la renuncia de Manuel Mondragón y Kalb como comisionado nacional de seguridad sorprendió a más de uno que, en algún momento, vieron en el excolaborador de Marcelo Ebrard una alternativa de solución a la situación de inseguridad y violencia.         

Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.

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