¿Vives agotado?

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Dore Ferriz 08/06/2014 00:02
¿Vives agotado?

Hay días en que las horas no alcanzan. Pasan fugaces a través de un gol de actividades que, pareciera, se inclinan a la eternidad... Entonces, le robamos tiempo al sueño. Estudiamos o trabajamos a medias. Porque todos sabemos que hay un momento de la noche donde el cerebro... no rinde. Por eso, nos proveemos con un arsenal de bebidas energéticas, cafés, refrescos, aspirinas. Llevamos al cuerpo hasta la locura de la sensatez. Nos ocupamos bajo una falsa lucidez que surca más a la salud, que a la memoria. Porque quien ha sacado un examen tras haber dormido un par de horas por estudiar, sabe que durante la prueba la concentración falla.

Las horas de sueño varían según la edad. National Heart, Lung, and Blood Institute recomienda hasta diez horas para los estudiantes y de siete a ocho horas para los adultos. Aclaro, “de corridito”. ¡La siesta no empata! Sólo le da un empujón al desempeño a corto plazo.

Dormir, en forma, tiene muchos beneficios:

-Aumenta el promedio en calificaciones: según estudios realizados en la universidad de St. Lawrence, los alumnos descansados tienen calificaciones 3.1 veces más elevadas que aquellos que sacrifican sus horas de reposo. Además, se presentan al colegio de buen ánimo, son más participativos y están más concentrados durante las clases.

-La memoria mejora: el déficit de atención disminuye cuando la mente está relajada. Esto se debe a que durante el sueño, la mente se despeja, repara y relaja. Es como... reiniciar una máquina para que corra más rápido. Después de una buena noche, la destreza de razonamiento es más hábil.

Cuando estamos cansados, deambulamos. Distraídos, olvidadizos. Un estado letárgico que puede tornarse crónico. ¡Ay, no! ¡Yo paso! Desgraciadamente quedó comprobado en estudios que la falta de sueño avería la materia gris, dejando deterioros cognitivos permanentes.

-Los métodos de estudio son más efectivos: todos tenemos técnicas de aprendizaje. ¡Hasta para aprenderte el nombre de una persona! Haces relaciones, le pones colores y ordenas a los pensamientos.

Hay varios estudios que han demostrado que nos quedamos con el inicio y el final de lo que escuchamos en determinado tiempo. Lo que pasa en medio de la historia queda medio nublado si no pones atención. Ahora, ¡imagínate lo que sucede cuando fuerzas a tu cerebro a doble turno de constante información! Hasta me dolió la cabeza. ¿A poco, no?

Por si fuera poco, la euforia que rige al cuerpo durante estas “horas extras” es totalmente artificial. El organismo entra en un “estado de ataque”, instintivo, donde el estrés se manifiesta químicamente. Hormonas, insulina, adrenalina... ¡todo enloquece! Encima, el magnesio, depositado en los huesos, se utiliza para atenuar la tensión, dando pie a la osteoporosis.

-Cuida tu corazón: varias asociaciones del sueño concluyen tras estudios realizados en 2012, que dormir menos de seis horas aumenta cuatro veces el riesgo de sufrir un infarto. También provoca debilidad y visión borrosa.

-Mantiene tu peso: muchos hemos escuchado que dormir, baja de peso. ¡No es que lo baje! Pero es cierto que desinflama y no permite que tus niveles de estrés lleguen a las “itis” —colitis, gastritis—. También tu producción de grelina y leptina —hambre y saciedad— se regulan. Así pues, tus elecciones entorno a la conducta alimenticia se optimizan. 

-Reduce el riesgo de padecer diabetes: estudios pequeños han logrado relacionar la falta de sueño con la resistencia a la insulina. Los nocturnos no utilizan esta hormona adecuadamente. ¡Gran problema! Porque cuando las células de grasa ya no pelan, las órdenes de desgaste energético que solicita la insulina, pues... ¡reservan todo! El aumento de peso se torna evidente. Sube colesterol, triglicéridos y, como hilo de media, cualquier enfermedad crónica. El impacto que la privación del sueño tiene en nuestro organismo es de alto riesgo. ¡No te deja funcionar! Es importante dormir si lo que buscas son hábitos sanos que te encaminen hacia una larga vida, en plena forma.

En un mundo tan ajetreado, más nos vale respetar las únicas horas que tenemos para... ¡ser felices! Porque eso de medio acordarte de los eventos y estar siempre de malas está “del nabo”. Es como vivir nublado y tragar aceite. Así que deja que la noche atrape el cansancio. No en vano oscurece. El sueño no te quita horas de vida, te las da.

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