Dieta de la lactancia

COMPARTIR 
Dore Ferriz 18/05/2014 00:04
Dieta de la lactancia

Durante el periodo de lactancia los requerimientos nutricionales de la madre aumentan. Esto no significa que tengas que comer el doble, sino que tus elecciones nutricionales deben optimizarse. La maternidad reestructura. Madura tu responsabilidad. Y parte de esa sensatez nos obliga a observar a los nutrientes como una resolución. Porque durante este periodo, conservar la perfección orgánica de nuestro bebé depende incondicionalmente de nosotras... somos su sustento, en todos los sentidos.

Entonces, la lactancia debe ser un periodo de exigencia nutricional. Todo lo que atraviese nuestra pared intestinal tiene un destino bien importante: nuestro bebé. Ahora, el cuerpo es muy inteligente y cada una de nuestras células se torna maternal. Los mejores nutrientes van a ser escoltados con celosía hacia la leche.

Nuestra leche le aporta al bebé vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos, grasas, agua, lactosa. Anticuerpos que lo protegen de infecciones. Esto aumenta en 22% nuestras necesidades energéticas y nutritivas. Con aumentar 500 calorías diarias a nuestra dieta, cumplimos con el esfuerzo metabólico. Ahora, tu elección calórica va a ser primordial. Trata de saciar tu energía con una alcachofa, una manzana y una porción pequeña de proteína magra. Evita el azúcar, el pan blanco, la grasa, el alcohol. Como ven, es un régimen oportuno para recuperar tu peso y nutrir adecuadamente a tu bebé. Vale la pena aprovecharla porque durante la lactancia empleamos las reservas de grasa para la producción de leche.

La alimentación de la madre deberá ser lo más variada posible, para que resulte completa y equilibrada.

- Las necesidades proteicas se duplican. Elige carnes magras, aves, pescados, huevos y lácteos bajos en grasa o leguminosas.

- Igualmente las vitaminas A, D, E, C, B1, B2 y ácido fólico se requieren en mayor cantidad. Consume verduras y frutas. En ellas vas a encontrar una fuente importante de beta-carotenos, ácido fólico, minerales y fibra.

- Procura que tu ingesta en carbohidratos sea integral. Arroz salvaje, papas hervidas, elotes.

- Limita las grasas, pero no olvides consumir omega 3 porque es muy importante para el desarrollo cerebral y del sistema nervioso de tu bebé.

- Los lácteos son una fuente importante de calcio, pero también lo vas a encontrar en las guayabas, pimiento, brócoli, plátano. Para fijar el calcio en tus huesos y los de tu bebé, vas a requerir de la ayuda de la vitamina D, que la vas a encontrar en el sol, las espinacas y demás verduras verdes.

- Va a ser primordial la hidratación durante esta etapa. Normalmente da mucha sed. Pero recuerda que la sensación de sed es la forma que tiene el cuerpo para avisar que ya te falta el 2% de tu hidratación. No dejes que esto pase. Toma jugos, infusiones, leche, agua.

- Las mamás adolescentes, vegetarianas o con determinadas enfermedades, pueden necesitar una dieta especial. Lo mejor será pedir consejo profesional.

La leche materna supone un esfuerzo metabólico. Pero se regula con naturalidad gracias a las enzimas que segrega el cuerpo. Producimos leche no sólo una, sino varias veces al día. Esto nos lleva a pensar que nuestra ingesta debe ser constante. Así lo es. Al comer varias veces al día, vamos a reponer los nutrientes que se escapan por la orina. Aprovecha la conmoción de la rutina para hacerlo. Cuando el tiempo se agenda en horarios trivalentes es difícil que quepa la sobremesa. Va a ser mucho más fácil alimentarte en “tantos”. Créanme que sentarse a comer va a ser muy difícil. Así que es mejor que se hagan a la idea de comer y arrullar al mismo tiempo.

 

Comparte esta entrada

Comentarios