Detox

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Dore Ferriz 13/04/2014 02:51
Detox

El objetivo de una “dieta desintoxicante” es purificar y limpiar el cuerpo de agentes tóxicos, contaminantes o sustancias químicas contenidas en ciertos alimentos. Pero, por alguna extraña razón, esta dieta promete liberar el cuerpo de su ambiente tóxico en un par de días. La realidad es otra. Hay órganos, como el hígado o los pulmones, que tardan hasta ocho años en depurarse. En fin, mucho se dice que este régimen promete una pérdida acelerada de peso, dos kilogramos en tan sólo tres días. O hasta cinco kilogramos en una semana. Entonces, ¡claro!, apostarle a la estética corporal resulta cómodo aun si la salud va de por medio.

Desde el punto de vista de David Bender, profesor de bioquímica nutricional de la Universidad de Londres, “la desintoxicación simplemente no funciona. A lo sumo puede ser inútil, mientras que en otros casos puede resultar altamente peligrosa. Tenemos un excelente sistema para deshacernos de las sustancias potencialmente dañinas. Este sistema se llama cuerpo humano”. Esto me deja pensando, lo único que puede liberar al cuerpo de su veneno es un estilo de vida saludable.

Desintoxicación letal

En julio de 2011 una mujer canadiense falleció tras someterse a una técnica desintoxicante que consistía en envolverse en barro y plástico con el objetivo de sudar sus “venenos”. Los oficiales médicos de Quebec informaron que las pruebas realizadas a la mujer, Chantal Lavigne, de 35 años, demostraron que murió por un golpe de calor y asfixia. Desgraciadamente hay procedimientos que carecen de pruebas científicas y que sólo se dejan llevar por el instinto de la “lógica”. Debemos entender que el aval científico de cualquier método de salud y belleza es menester.

Así como el profesor Bender lo menciona, “la idea de la desintoxicación, desde el punto de vista de la biología humana, es absurda. El cuerpo humano procesa y elimina las toxinas de una forma muy efectiva”. Es una mentira que debamos hacer ciertos regímenes o someternos a ciertas técnicas para eliminar grandes cantidades de deshechos tóxicos acumulados en nuestros cuerpos.

Oportuno es: no “intoxicarse”. Limitar el consumo de sustancias tóxicas como alcohol, tabaco o contaminantes medioambientales presentes en los alimentos... Lo que nos lleva al primer punto: hábitos saludables. Cuidar a nuestro organismo no implica dejar de comer, sino hacerlo de la manera y en la cantidad adecuada.

La Universidad de Harvard ha propuesto diez hábitos para enseñarnos a comer:

•Limitar el consumo de los alimentos y productos lácteos (con dos porciones al día es suficiente, según los estudios realizados en la propia universidad), por sus elevados índices de grasa saturada y porque, como señalan los expertos, supone un riesgo añadido para el desarrollo de determinados tumores. Como fuente de calcio busca verduras de hoja verde o leche de soya.

•Evita las grasas trans y, sobre todo, utiliza aceite de oliva para tus platos.

•Prefiere la fruta para satisfacer un paladar dulce y no olvides que su consumo es necesario para el óptimo desempeño orgánico. Yo siempre recomiendo un coctel en la mañana, al cuerpo le sienta increíble por su contenido en fibra soluble que, además de liberar el tracto digestivo, depura el colesterol.

•Evita las bebidas azucaradas y toma mucha agua para hidratar el organismo. #diNOalreferesco

•Modera el consumo de pan, preferirlo integral y de panadería. Marcas reconocidas de pan utilizan jarabe de maíz de alta fructosa... otra vez, azúcar, dos gramos por rebanada, para ser precisa.

•El pescado, las carnes blancas y rojas, el huevo y los lácteos son proteínas animales que, por naturaleza contienen colesterol. Sin embargo, son una buena fuente de proteína. Consúmelas con moderación, pues su exceso incrementa el riesgo de sufrir cáncer.

•Los expertos en nutrición de Harvard no olvidan que los hábitos alimenticios deben ir acompañados de otros hábitos como el practicar ejercicio físico de manera regular para liberar toxinas y mantener nuestros músculos tonificados.

De nada sirven estas “dietas detox”. Además, hay efectos adversos: alteraciones gastrointestinales, intolerancia al frío, sequedad de boca y piel, mal aliento, mareos, dolor de cabeza, irritabilidad y cálculos biliares.

No confíes en pautas que prometan milagros. Tú vales mucho y es tu cuerpo quien te sostiene. No lo castigues, mejor dale lo que se merece: ¡hábitos saludables!

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