Un camino sencillo a la salud

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Dore Ferriz 19/01/2014 00:49
Un camino sencillo a la salud

Muchos se arrancaron con la dieta como propósito de Año Nuevo. Algunos lo hicieron como un ejercicio para asegurar su estado de salud. El tiempo pasa demasiado rápido y lo último que deseamos es alimentar a las enfermedades. También hay quienes buscan un peso apropiado a su estructura. Uno donde no haya que meter la panza para cerrar el pantalón. Cualquiera que haya sido el caso, van en camino a una mejor calidad de vida.

Para la gran mayoría resultará un gran reto, porque no queda espacio para la indulgencia. Ceder, sería equivalente a tirar la toalla y regresar a la zona de confort del año pasado. Mantenerla, es la única manera que tenemos para demostrarnos que podemos con eso… y más. Porque la disciplina que ésta requiere, se verá igualmente proyectada en otros aspectos de nuestra vida por el simple hecho de haber decidido tomar un camino menos cómodo. Todos sabemos que el éxito, como se presente, es producto del esfuerzo.

A estas alturas ya se han de haber percatado de la monotonía de la dieta. Por lo mismo decidí escribir sobre el tema. La idea que ha cobrado, nada tiene que ver con el estilo de vida al que los griegos se referían. Hoy, pensamos en pechuga de pollo y lechuga. Por lo menos, yo sí. Y el echo de entrar en este tipo de rutina puede atentar con la variedad nutricional que el organismo requiere. Por eso insisto tanto en los cocteles de frutas. Lo que no te da la manzana, te lo dará el plátano, guayaba, papaya, durazno… Desayunar así, es una bomba de energía. Vitaminas, minerales y fibras de diferentes fuentes para garantizar tu estado nutricional… sin gastarte la millonada en pastillas.  

El secreto está en los hábitos. Si me acostumbro a tomar un té a la cinco de la tarde, voy a estar hidratando mi piel y mi cerebro. Tal vez tendré que ceder a una bebida azucarada. Pero me estaré ahorrando unas cuantas calorías. Y al final del mes, me va a gustar mi rutina inglesa. Probablemente encontrarás en ese calorcito, un apapacho.  Quizá prefieras tomarlo en la noche para dormir rico… No importa cómo empieces a formar la rutina, mientras la hagas con gusto y enterado de la satisfacción que te deja.

Otro gran habito es el ejercicio. Entiendo que con todo lo que tenemos que chambear, en ocasiones resulta difícil. Pero podrías procurar hacerlo en tus fines de semana. Son dos días donde podrás tonificar tus músculos, mejorar tu postura, quemar algunas calorías y poner a trabajar a tu metabolismo.

Quien tiene hijos sabe lo cansado que resulta su entretenimiento. Cuando me pongo a bailar con ellos, termino como cucaracha fumigada, sudada y despeinada. Pero vale la pena porque nos regalamos un momento para estar juntos y divertirnos. Lejos de la educación, que requiere de uno que otro regaño. ¡También hicimos cardio! Ellos y yo. ¿Quién dice que hay que pagar un gimnasio? ¡He ahí un hábito que vale la pena tomar!

Un hábito es una acción que repites hasta hacerla costumbre. No es incómoda, ni molesta a la mente. Porque no es lo mismo pensar “tengo sed”, a “tengo que tomar agua”. O “tengo sueño”, a “ya me tengo que dormir porque mañana…”. Una es sensata, la otra provoca estrés.

Con esto, quiero invitarlos a encontrar conductas que los lleven a entablar un camino sencillo hacia la salud.

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