Más vale prevenir...

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Dore Ferriz 11/01/2014 23:42
Más vale prevenir...

El descuido más peligroso, en el cuidado de la alimentación, es la poquísima atención que le prestamos al concepto “prevención”. No sé si sea nuestra naturaleza, pero insistimos en negar la posibilidad de contraer una enfermedad. Rechazamos las estadísticas, hasta que nos enfermamos. Y hasta entonces, somos capaces de hacer lo que sea para recuperar nuestra salud. Si tan sólo nos concentráramos un poco en las propiedades de la alimentación, podríamos reducir significativamente el censo, el sufrimiento y el dinerito, que se devora la ola de malestar.

Primero que nada, somos exceso. Forzamos al cuerpo hasta donde aguante. Vivimos cercados por contaminantes. Trabajamos hasta agotar el alma. Somos el “punto de fuga” del estrés. Y para relajarnos, vemos tele y nos mimamos con comida. Entonces el porcentaje de obesidad y sedentarismo cae en lo ridículo. Diabetes, problemas cardiacos, presión arterial. No faltará la colitis o una contractura muscular.  Si no es la espalda baja, es el cuello, la cabeza, los pies... La vida misma es el principio de la muerte. Y aun así, no nos cae el veinte. Entonces, ¿por qué seguimos asumiendo que a nosotros no nos va a pasar nada? ¡¿Es en serio que crees que tu salud no está en peligro?! ¿Cuántas horas pasas sentado? ¿Haces ejercicio? ¿Comes o te alimentas? ¡Auch! Todos jugamos con fuego. Como ven, lo que engorda no es la grasa, sino la actitud. Porque todos los alimentos nos benefician. Creo que hay que aprender a ser más gandayas con los alimentos para sacarle jugo a los nutrientes y regalarnos calidad de vida.

¿Qué es importante saber? De entrada, que las porciones van a determinar la cantidad de toxinas en nuestro cuerpo. Si hay un exceso, se reserva. Se transforma en grasa o se vuelve radical libre. Entonces, engordamos o propagamos las toxinas por todo nuestro cuerpo. Un radical libre no sabe vivir en libertad. Tiene que robarse una molécula o un electrón para recuperar su estabilidad bioquímica. Su eterna esencia anacoreta se adhiere a células sanas, las intoxica y hace que nuestro cuerpo se ataque solito. Una porción de la proteína debe de ser equivalente a la palma de tu mano. El exceso se hace radical libre o masa muscular —si durante tu entrenamiento cotidiano, haces repeticiones—.

Las frutas y las verduras no deben rebasar la taza. Es importante el consumo de su fibra. Así, evita molerlas o hacer jugos. La fibra es la que nos ayuda a eliminar toxinas. En el caso de las harinas, son mejores las integrales. El pan blanco es una caloría vacía. Entra a tu cuerpo y luego se transforma en energía. Entonces ya ni para qué usar la grasa como fuente energética.

La fibra dietética es un crédito que puede garantizarle a tu cuerpo la liberación de cáncer de colon, mama, próstata. De paso, nivelas tu colesterol. ¡Sólo necesitas 10g diarios!  Que no se te olvide hidratarte. El agua es vida. Si te deshidratas puedes tardarte más de 24 horas en recuperar tu hidratación. Aumentas 19% de que te dé Alzheimer. Además de que se secan las células, afectas el desempeño de tu cerebro. ¡Ojo, el alcohol no cuenta! Sino todo lo contrario. Se lleva, cual agua de río, la vitamina C, el zinc, selenio, magnesio, calcio, potasio. Aumenta el depósito graso y disminuye la función cardiaca. Para evitar la mala pasada, necesitas tomar dos vasos de agua por cada trago. Cuida tus huesos. Protege tu hígado, riñones, corazón. ¡Deja que gane la cordura!

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