La policía en Ecatepec

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Clara Scherer 07/02/2014 04:35
La policía en Ecatepec

Muchas y muchos dirán que esto ya ni noticia es: la policía de Ecatepec cobra por no hacer nada. No es noticia, pero sí que es dramático. Los casos de niñas de 12, 13, 14 años que desaparecen a la vuelta de la esquina, la denuncia, el ir de una instancia municipal a una estatal, con la esperanza cada vez más rota, porque piden computadoras, porque preguntan y culpabilizan a las madres, abuelas, tías, pero las muchachitas no aparecen. Un día, otro más, y de pronto lo que se encuentra en el celular es a un extorsionador y la policía de Ecatepec dice que irá por él, pero que está en Chihuahua y que no tienen recursos para el operativo. ¿Quieren mordida para seguir sin hacer nada?

Después de tres, cuatro semanas, la inutilidad de la policía sigue sin mostrar ni el más ligero repunte. Hay una dirección electrónica para comunicarse con Angélica Rivera. La triste esperanza parpadea con una pequeñita señal. De inmediato afirman que atraerán la investigación. Hay que ir a ver al nuevo comandante. Hay que llevar la computadora, hay que esperar. Una semana, dos, tres, cuatro y nada de nada. Eso sí, cumplen puntualmente con sus vacaciones, puentes y días de guardar.

Seguir insistiendo en que las niñas no pueden desaparecer. Hablar al DIF Nacional, que, por supuesto, está en la mejor disposición de ayudar, pero… ya saben, así es la burocracia. Hay que mandar un informe diciendo que el mismo día en que desapareció la muchachita se puso la demanda y dijeron que pronto se comunicarían, pero nada. Decir que fueron a la Procuraduría del Estado y nada, decir que estuvieron con personal del centro de atención a víctimas y nada. Informar que nadie ha hecho nada, excepto el extorsionador, que sigue en libertad porque no hay recursos para detenerlo.

Amenazas que provocan miedo, precaución hasta para respirar, y seguir buscando cómo hacer para que alguien informe sobre el caso. Lo que esta más claro que el agua es que investigación no hay; las pistas, después de cuatro meses, se han borrado y de la muchachita, las muchachitas, nadie sabe nada.

Soportar el cinismo: “Para qué hacen tanto escándalo, lo más seguro es que se fue con el novio y va a regresar, pero con premio”. ¿Será posible que siendo policías no hayan oído de la “trata de personas”? ¿No saben de la existencia de las redes de prostitución? ¿La vida de las niñas no vale nada en este país? ¿Será que las policías tienen alguna complicidad con los delincuentes? ¿Serán ellos los delincuentes?

Muchas preguntas, algunas de obvia respuesta, pero aun así, las niñas no aparecen. Los medios han dado la alerta, los comités con todo y plan antisecuestro están en las primeras planas de los diarios, pero la desaparición (¿secuestro?) de las jovencitas sigue incrementándose. En noviembre de 2013 había ya más de ocho casos en ese estado.

¿Por qué se habla de que “fueron alejadas de su casa contra su voluntad” y no de secuestro? ¿No es lo mismo llevarse a un hombre contra su voluntad, que a una niña? Todas las entidades federativas cuentan con una legislación específica sobre violencia contra las mujeres, y 30 estados, con un sistema de coordinación interinstitucional.

Todo este cúmulo de normatividades no ha servido para modificar favorablemente la condición de las mujeres. Ni para encontrar a las niñas que “fueron alejadas de su hogar en contra de su voluntad”.

                *Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género

                clarasch18@hotmail.com

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