Brasil

¿Cuales son los números del gigante de la verdeamarela? Según cifras de la OCDE, el país no está tan mal como lo pintan.

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Ciro Di Costanzo 14/06/2014 01:10
Brasil

Bem-vindo”, se escucha por todos lados cada vez que llega uno a Brasil. Está claro que el carácter de los brasileños es enormemente cálido y hospitalario.

¿Cómo podría ser de otra manera? Es un pueblo megadiverso y exuberante en recursos materiales. Casi 40% de su población es afrodescendiente y el resto es una mezcla rica de nativos, indígenas, europeos y aborígenes.

Por eso es famoso por su carácter festivo. Alegre.

Entonces, ¿qué es lo que vemos en las noticias? Un pueblo malhumorado y furioso. ¿Qué ha pasado en Brasil?

Aperitivo: el Brasil de las ironías y las paradojas

¿Nos engañó Lula? Me preguntan con cierta sorna. Sin poder ofrecer una respuesta precisa, sí nos encontramos con un gigante contradictorio, que hasta ahora presenta dos caras opuestas.

Por un lado, le gente está furiosa por la enorme cantidad de recursos que ha costado a Brasil la realización de la Copa del Mundo, cuyo monto gravita de 11 a 14 mil millones de dólares.

No obstante, Brasil cuenta con reservas del orden de los casi 380 mil millones de dólares. Se trata de la quinta reserva del mundo. Dilma Rousseff, una presidenta dura, exguerrillera, no se arredra y suelta una cifra escalofriante: 63 mil millones de dólares en infraestructura. De esos, cuatro mil son para el Mundial y el resto para Brasil, aclara exasperada.

¿Cuáles son los números del gigante de la verdeamarela?

Según cifras de la OCDE, Brasil no está tan mal como lo pintan. Sesenta y siere por ciento de la población tiene un empleo remunerado. Dos puntos porcentuales más que el promedio de la poderosa organización.

Más de 90% de su población sabe leer y escribir.  Casi 22% de la población vive en la pobreza. Nada mal si lo comparamos con el promedio de América Latina que es de 28%. Mejor aún que nuestro país, en donde podríamos alcanzar 40%, dependiendo de los deciles.

Claro, que tomen en cuenta las dimensiones. Brasil es un país de más de  200 millones de personas, con unas dimensiones continentales.  De hecho, el gigante carioca ocupa la mitad de toda América del Sur, y colinda con todos los países de este subcontinente, con excepción de Chile y Ecuador.   

Piatto forte: la política, cáncer necesario

Si los números brasileños no están tan mal, ¿por qué la virulencia? Lo que ocurre ahí es una gran mezcla de factores que, como la feijoãda, plato típico de Brasil, hacen el caldo pesado. ¿Você quer comer?

Aventuramos tres respuestas.

La primera es que la desigualdad es muy pronunciada.

En Sao Paulo, la capital económica (que no política, que es Brasilia) hay veces que llega a haber tráfico aéreo, ya que muchos ejecutivos o empresarios usan helicóptero. En contraste, en las favelas viven casi 12 millones de personas hacinadas, casi la totalidad de la población de Chile.

La segunda es el estancamiento económico.

Hace poco Brasil crecía a tasas superiores a seis por ciento.  Apenas indispensables para el funcionamiento de este gigantón. No obstante, con la era Rousseff, llegó el estancamiento. Hoy Brasil no llega ni a dos por ciento de crecimiento.

Para un país como éste es una muy mala noticia.

A esto agréguenle que desde la expansión de Lula la población se volvió más exigente. Muchos accedieron por vez primera al privilegio de tener refrigerador o estufa.

Finalmente, el dato que permite explicar la virulencia es que Brasil y Dilma Rousseff entrarán a elecciones generales en octubre. Y la suerte de Dilma está definitivamente atada a los resultados de este Mundial.

Bajo esta óptica, la multiplicidad de grupos opositores aprovechan la oportunidad para descarrilar al proyecto presidencial de Rousseff, avivando el descontento en varios sectores que, ahora que los reflectores del mundo se encuentran en Brasil, es el momento perfecto para salir a pedir su carta a Santaclós… ¡en pleno junio!

Dolce: el equipo tricolor

Sé, como dice mi amigo Martín Moreno, que en México, en lugar de un soldado, la vida nos ha dado un director técnico en cada hijo de la patria.

Por eso, antes de emitir mis (des)autorizados “apuntes tácticos”, prefiero extender una amplia felicitación a Miguel Herrera y al seleccionado nacional que, a pesar de las inclemencias del tiempo y la parcialidad del árbitro, logramos vencer a la escuadra de Camerún.

Fuimos testigos del esfuerzo en la cancha, la unidad y el hambre de triunfo de nuestro representativo. ¡Enhorabuena!

Café a su salud. Estrictamente mexicano.

                Twitter: @CiroDi

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