México: la cultura del bullying

La PGR señala que casi 10% de los alumnos de primaria ejerce este tipo de violencia.

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Ciro Di Costanzo 24/05/2014 00:43
México: la cultura del bullying

Últimamente los noticieros y medios bombardean con el concepto del bullying, entendido éste como la agresión que sufren niñas y niños en las escuelas, de parte de sus compañeritos que en algunos casos, hacen gala de una mente criminal que envidiaría el Mochaorejas.

Ahora bien, si observamos bien el bullying escolar, no se diferencia mucho del delito y constituye ya una especie de origen del gandallismo mexicano que, visto en perspectiva, existe en todos los sectores y ámbitos de la vida adulta, pública y privada de este país.

Aperitivo:  bullying puro y duro

Cuando éramos niños, refiriéndome a mi atribulada generación que hoy rondamos el cuarto piso, el  bullying existía, pero parecía distinto: si había diferencias extremas, se solucionaban “a la salida” , en la esquina de la calle de la escuela.

Digo en la esquina porque en toda escuela con un mínimo de orden, la prohibición de pelearse adentro era total.  A la referida esquina, llegaban los gallos enfrentados, cada uno con sus amigos.

No obstante, al centro del círculo sólo los contendientes. Los amigos no se metían.

Sólo eran testigos por si alguno de ellos se pasaba de lanza, tiraban piedras o cualquier conducta indigna, había un “código de honor”.

El combate acababa cuando alguien frenaba la pelea. “Ahí muere, ahí muere”. Y tan amigos.

Indistintamente, el bullying de hoy (tan inaceptable como el de ayer), presenta ya un cariz perverso. Aunque la palabra pueda restar importancia a un hecho delictivo, ya no se diferencian.

Sólo esta semana, se dieron casos que conmocionaron a la opinión pública.

En Tamaulipas, el niño Héctor Alejandro Méndez de 12 años de edad,  fue tomado violentamente por sus compañeros, lo mecieron hasta azotarlo varias veces  contra la pared, el pasado 14 de mayo, provocándole un traumatismo craneoencefálico que le costó la vida seis días después de la brutal agresión.  Un asesinato en toda regla.

En Guadalajara, muy grave la agresión sufrida por un jovencito de 15 años, en manos de sus propios compañeros ciclistas, seleccionados estatales de ciclismo, en el albergue del Code (Consejo Estatal para el Fomento Deportivo) de Jalisco.

Según las declaraciones del padre de la víctima,  sus mismos colegas lo agredieron en el dormitorio del Consejo,  lo amarraron de los  brazos y piernas, lo golpearon y le penetraron con un palo y un cepillo, no en una, sino en tres ocasiones. Unos verdaderos criminales.

Ya ni les menciono otros casos indignantes como el de Owen en el Estado de México, brutalmente golpeado por el novio de su irresponsable madre (hoy detenida) o el de la estudiante de Amozoc, Puebla, golpeada en su rostro salvajemente por cuatro compañeras, presuntamente sólo por usar lentes.

¿Qué diablos sucede? ¿Qué pasó en el camino que hoy son acciones francamente criminales que victimizan a inocentes?

Quizá sea cierto que siempre han existido, pero no se daban a conocer. También es cierto que hoy, disponiendo de dispositivos móviles que documentan las agresiones, y redes sociales que los dan a conocer, nos enteramos en el momento de semejantes barbaridades.

Pero lo cierto es que también han crecido los casos. La CNDH reporta que las quejas por violencia escolar crecieron de 163 a 252 casos en los últimos años.

La PGR señala que casi 10% de los alumnos de primaria ejerce este tipo de violencia. Y sí, tristemente, México ocupa el primer lugar de casos de violencia a nivel educativo, de los países de la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ¿Algo más?

Lo más pasmoso de todo es que autoridades y legisladores no hayan hecho mayor cosa al respecto. Estos últimos tienen iniciativas en el Congreso que ¡no han llegado ni al pleno para discutirse! ¿Qué esperan?

La cultura del bullying.

Piatto forte: bullying a la mexicana

Me dirán lo que quieran, pero la cultura del bullying en México arroja actitudes que se ven claramente en la vida adulta y hasta pública.

Claramente la proliferación de cárteles que, como Los Templarios o Los Zetas, arrebatan a la gente a la mala sus tierras, sus propiedades, queman negocios, matan gente, violan muchachas. Cultura del agandalle transfigurado en una mente criminal.

Pero también la clase política que se sirve de la población para beneficio propio es un gandallismo. Que se enriquezcan indebidamente a costa de los ciudadanos ¿no es una especie de bullying? ¿De agandalle perverso?

Por ejemplo, véalo en los sindicatos: el líder con relojes que cuestan millones de pesos y sus agremiados no llegan al mes.

Políticos que gastan más en campañas para hacerse del poder, que en hospitales o escuelas para beneficio de la ciudadanía que se supone que representan.

La cultura del bullying.

Dolce: elecciones en medio de la tensión 

No perder de vista las elecciones en Colombia y Ucrania en este fin de semana.

En el primer caso, son determinantes del curso que tomará el conflicto que EU, Rusia y la Unión Europea mantienen en la zona. Ahí se juega la guerra en Ucrania y el choque de Occidente con el oso ruso.

En Colombia, ambos candidatos mantienen visiones muy distintas para abordar el problema de las FARC. Mientras Santos defiende el proceso de paz, Zuluaga ha anunciado que de llegar a la silla, lo suspenderá. No dialogará con “delincuentes”.

En juego está la pacificación de Colombia.

Café colombiano, para el ansia.

                Twitter: @CiroDi

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