Los impactos de El Chapo

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Ciro Di Costanzo 01/03/2014 04:23
Los impactos de El Chapo

Con singular lozanía crecen los rumores, las habladurías. No es para menos.

El golpe de la detención de El Chapo Guzmán no es menor.

Sin embargo, ¿qué significa?

Aperitivo: los impactos de El Chapo

He oído las más estrambóticas teorías de la captura de Joaquín Guzmán Loera. Desde que su aprehensión fue una “orden” directa de  Barack Obama en la cumbre trilateral, hasta la conocida de que “El Chapo no es El Chapo”. Delirantes.

Los mexicanos somos muy amigos de las conspiraciones. Somos desconfiados a tal grado que resultamos ingenuos y hasta tiernos.

Entiendo que parte de esta desconfianza nos la han construido a lo largo de los años, distintas generaciones de camadas políticas a fuerza de engañarnos, una y otra vez.

Puedo entenderlo. Sin embargo, si mezclamos esto con las altas concentraciones de ignorancia que hay en nuestro país, tenemos un coctel explosivo:  conspiracionitis, acabamos por no creer ni en la penicilina.

 Guzmán Loera fue capturado esta semana, es el mismo que se fugó del penal de Puente Grande, rebautizado como “Puerta grande”, a partir de su espectacular huida.

Sería mezquino regatear el mérito de haber capturado al narcotraficante más relevante de los últimos años.

Pensemos mejor en los impactos de semejante detención. Como les decía, el cártel del Pacífico no es cualquier organización.

Lo lógico sería pensar que una vez detenido el cabecilla, el resto de los mandos medios se canibalizarán entre sí por obtener poder y prebendas, y con ello el mismo cártel se autodestruirá (con el consecuente costo en violencia) pulverizándose hasta dejar de ser una amenaza para el Estado.

Esta posibilidad puede ser certera en la mayoría de las organizaciones que pueblan el amplio espectro criminal de México.

Sin embargo, en el caso de este cártel, en particular, no parece lo más factible, según los verdaderos expertos. ¿En qué se diferencian los rufianes de El Chapo, de los otros rufianes, léase cártel del Golfo, Los Zetas, Los Templarios, etcétera?

Piatto forte: el imperio

Para empezar, el cártel del Pacífico es una organización añeja, de más de siete décadas.

Por decirlo de alguna manera, han acumulado más experiencia y han tenido tiempo de refinarse.

Es, por decirlo, una empresa del crimen dedicada a hacer dinero, no política.

Se trata de una compleja red empresarial de lavado de dinero que está integrada por al menos 288 empresas y 230 operadores clave en diez países de América Latina y España, amén de una extensa red que corre desde Europa hasta el lejano Oriente.

A diferencia de otros sindicatos delictivos que han apostado al control político y a la diversificación del negocio criminal, como extorsiones, asesinatos, trata de personas, reclutamiento forzoso, pillaje, secuestro, drogas, tráfico de migrantes, tráfico de órganos, prostitución y un largo etcétera, el cártel del Pacífico se ha mantenido alejado de la política y con un solo giro de negocios: el trasiego de drogas.

Esto, por un lado, les ha permitido mantener un mejor control de sus integrantes y una disciplina más sólida.

También les ha permitido mantener una cierta base social, en el sentido de que no se han dedicado a agredir a la población, por lo que han logrado no erosionar por completo su entorno.

Paralelamente, a diferencia de otros, el liderazgo del cártel del Pacífico no recaía exclusivamente en El Chapo, en realidad es un triunvirato entre éste, Ismael El Mayo Zambada y Juan José El Azul Esparragoza.

Ambos capos son ubicados en el mismo nivel que el propio  Chapo, el cual adquirió notoriedad mediática tras su captura y fuga de un penal de alta seguridad, dejando en ridículo a las autoridades mexicanas.

La existencia de dos liderazgos fuertes podría suponer un delicado equilibrio y contención entre las células que lo integran.

Por esto, entre otras razones, es probable que la extensa organización de este cártel no acabe canibalizándose a sí misma.

Esto supone un reto adicional a las autoridades: detienen a El Chapo, pero la organización sigue. Las operaciones siguen.

Resulta incluso impresionante que esta maquinaria pueda mover, como se ha dicho, 30% de la droga que ingresa al gigantesco mercado estadunidense y, más aún, que sea liderado por un agricultor paranoico y campechano.

Pues sí.

Dolce: los impactos políticos

No se puede dudar que el arresto del narcotraficante más buscado del mundo impacte favorablemente al capital político del presidente Enrique Peña y su equipo.

Algo parecido pasó con Barack Obama cuando cayó el real y verdadero enemigo público número uno: Osama bin Laden.

No obstante, sin regatear un ápice el mérito y la catadura del golpe, el capital de un Presidente tan carismático como Obama comenzó a menguar cuando la economía estadunidense no se sentía en los bolsillos de los ciudadanos, acusando un serio estancamiento que impactó, incluso, nuestro pronóstico de crecimiento.

Así que es un hecho. La detención de un capo es buena noticia, pero no supone la resolución de la problemática ni ofrece capital político eterno.

Nada lo hace.

Café del estricto sur.

                Twitter: @CiroDi

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