2013

Este año quedó marcado por el abuso de las protestas.

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Ciro Di Costanzo 21/12/2013 02:16
2013

Implacable es el paso del tiempo.

Tan rápido, que parece que todo es efímero. Sin embargo, es sólo una percepción, ya que todo pasa, pero todo queda, tal y como lo expresó el maestro Machado.

Aquello que sucede se queda, sea en nuestra memoria personal y colectiva. Se transforma en experiencia y sienta las bases para construir sobre lo sucedido y con ello dibujar aquello que llamamos “evolución”. Es, por tanto, la hora de los balances.

Aperitivo: el mundo

Como si fuese premonitorio, comenzamos 2013 con el estruendo de un meteorito que se estrelló en una localidad rusa de Montes Urales.

Vivimos inéditos globales, como la renuncia del papa Benedicto XVI que, por vez primera, en más de 700 años, un Papa renunciaba.

¿Cómo se procesaba esto? La última vez que renunció uno, fue en un contexto de guerra. ¿Por qué había renunciado?

La historia nos llevó hacia la elección del primer Papa latinoamericano y jesuita, el argentino Jorge Bergoglio, hoy conocido como el papa Francisco, que está transformando la forma en cómo se relaciona la Iglesia con los pueblos.

El mundo se indignó con hechos terribles como el atentado cruel en la Maratón de Boston que tocó para siempre estos eventos deportivos y dejó claro que el terrorismo en el mundo sigue y Estados Unidos no es invencible.

La indignación creció por el ataque con armas químicas que fue perpetrado en distritos circundantes de Damasco, la capital Siria.

Este hecho cobró la vida de mil personas y fue el ataque más mortífero del año. Incluso EU y Francia pretendieron atacar Siria. Nació de esto una nueva ofensiva del mundo contra las armas químicas.

El tablero de Oriente Medio se complicó  no sólo por  Siria, sino también por el golpe de Estado en Egipto. El ejército egipcio depuso a Morsi, presidente electo tras la crisis de la Primavera Árabe.

Hugo Chávez quien falleció en marzo y dejó una herencia en el chavismo venezolano, corriente que gobierna y que pierde adeptos tan rápido como se deteriora la economía.

Más sentido todavía fue la partida de Nelson Mandela, símbolo de la lucha contra el racismo y sin duda,  el político con mayor estatura moral. Sin pretender ser exhaustivo, debo mencionar las lecciones del tifón Haiyan, el más devastador del año, que cobró la vida de miles, nos recordó nuestra pequeñez frente a la naturaleza y la necesidad de combatir  los efectos del cambio climático.

Piatto forte: México

En el país, aunque el año fue de intensos claroscuros, lo que no podemos regatear es que fue agitado. Así se perfilaba desde los inicios del año, cuando sobrevino la sorpresiva detención de Elba Esther Gordillo.

No alcanzó a convertirse en una tendencia contra la corrupción. Se quedó en un blanco selectivo, para aplicar el recurrido y maquiavélico principio: “El que puede lo más, puede lo menos”.

El Pacto por México fue el logro más acabado de esta administración, que aunque ha sido muy criticado por algunos sectores, no se puede negar que permitió, alcanzar reformas estructurales estancadas desde hace décadas.

Así, con la fuerza de los tres partidos principales y con el mérito de éstos, se pudo adoptar la Reforma Educativa, la de telecomunicaciones, la política, la hacendaria y la energética.

También es cierto que, en todas, quedaron pendientes relevantes. En materia energética y de telecomunicaciones, es necesario dotarlas de una mayor claridad a través de sus leyes secundarias, de tal suerte que su alcance no está claro.

En materia hacendaria, lo que inició como una reforma, acabó como una miscelánea fiscal que aumenta impuestos, pero que no supone un modelo distinto que nos permita ampliar la base gravable y fomentar más la productividad y el empleo. A diferencia de la energética, que sí supone un cambio de modelo energético más audaz.

Finalmente, en materia educativa, la reforma que más consensos suscitó, ha faltado... ¡aplicarla!

Quizá podemos decir que cambiar la narrativa de la violencia, por la de las reformas en la economía ayudó en disminuir la ansiedad colectiva.

No obstante, la violencia prevalece, tal como en Michoacán y Guerrero nos han dejado claro. Los grupos de autodefensa aumentaron y el secuestro repuntó. En contrapartida, el homicidio y los robos disminuyeron. Finalmente, el 2013 quedó marcado por el abuso de las protestas. Los maestros de la CNTE tomaron por asalto el corazón de la ciudad, protestando por la Reforma Educativa, y en general, por todo lo protestable. Aunque la Policía Federal los sacó del Zócalo, siguen en la Plaza de la República afectando inocentes.

Dolce: despedida

Así se nos fue 2013. Esta columna se toma un par de semanas de vacaciones y regresará en enero, no sin antes desearles la mayor de las felicidades esta Navidad y un año lleno de salud y éxitos para 2014.

Por cierto, el café... no se detiene. Todo pasa y todo queda.

 

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