Educación 2014: el camino apenas comienza

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Carlos Ornelas 01/01/2014 00:00
Educación 2014: el camino apenas comienza

Es natural que haya resistencias, que las minorías sean escuchadas, que se hayan abierto mesas de diálogo y de atención. Y agotaremos la vía del diálogo, precisamente, para evitar la toma de otras acciones que están en las atribuciones del Estado mexicano.

Enrique Peña Nieto, en San Petersburgo, el 6 de septiembre de 2013.

 

Si uno se toma con seriedad los dichos del jefe del Estado mexicano en la conferencia de prensa que ofreció en Rusia, el presidente Peña Nieto trazó la ruta crítica de la reforma en la educación. El último trimestre de 2013 lo dedicó a las otras reformas. Los cambios legales son hechos consumados, ahora viene lo duro: poner en práctica los principios para mejorar la educación. Es apenas el ingreso a un itinerario plagado de obstáculos.

La SEP ya publicó el Programa Sectorial de Educación para este sexenio; allí se fijan objetivos, estrategias y líneas de acción. Mas considero impostergable un anuncio claro del gobierno del derrotero que tomará para transformar las leyes en práctica cotidiana. Identifico cuatro atascos importantes comenzando 2014, para los cuales no veo una estrategia explícita.

Primero. El discurso del Presidente en Rusia fue una advertencia más a la CNTE. Muestra cautela y sigue ofreciendo parlamentar con opositores para quienes el diálogo no es más que una táctica para tratar de intimidar a sus adversarios. Para contender con los disidentes, el jefe de Gobierno del Distrito Federal y el Presidente mostraron prudencia, para muchos extrema. Al parecer, prefieren pagar costos en legitimidad en lugar de usar “otras atribuciones” del Estado: recuperar el monopolio de la fuerza, la violencia legítima, diría Max Weber. ¿Cómo va a lidiar el gobierno con la beligerancia de la CNTE cuando les deje pagar salarios a los maestros por no haberse inscrito en el censo? Imagino a miles de docentes de Oaxaca, Michoacán y otros estados, manifestándose y tomado plazas en la Ciudad de México, como en 2013.

Segundo. La estrategia para domesticar al SNTE le funcionó con la captura de Elba Esther Gordillo, mas los hilos que sostienen a la nueva dirigencia son frágiles. Juan Díaz de la Torre no las tiene consigo, miles de docentes escuchan la propaganda de la CNTE y comienzan a fugarse hacia ella. Los mensajes del SNTE no convencen ni a los incondicionales. El ADN priista impide al gobierno vislumbrar el riesgo de mantener al sindicato como una organización nacional y otorgarle el monopolio de la representación de todo el gremio.

Tercero. Parece que el gobierno central no tiene una correa de transmisión con los gobernadores. Ninguno de ellos ha hecho una defensa entusiasta de las reformas. Aunque la recentralización del pago de la nómina de los maestros federalizados les quita problemas a los mandatarios de los estados, al mismo tiempo les resta espacios para usar recursos.

Cuarto. El impedimento más importante a las reformas por venir reside en la persistencia cultural que invade al gremio docente. Una práctica laboral patrimonialista, corrupta y chapucera, generó hábitos perniciosos, aun entre buenos maestros. Las reformas legales son insuficientes para modificar los usos y costumbres, incluso irrelevantes en ciertos casos. El mérito es un valor que no penetra todavía en el ánimo del magisterio, y eso no se logrará nada más con evaluaciones. Sería necesario un trabajo político (“la política es educación y la educación es política”, decía Antonio Gramsci) para convencer a cientos de miles de maestros, que se formaron y crecieron en el corporativismo, de las posibles ventajas de la reforma. Su cultura no se puede cambiar en pocos años, menos manteniendo al SNTE.

Me gustaría saber qué es lo que plantea el gobierno. En qué filosofía se apoya y cuáles son las líneas de organización pedagógica que propone, así como entender cuáles son las matrices de política educativa que darán sustento a lo que el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, llama la “nueva escuela mexicana” o el “nuevo modelo educativo”. Más importante, ¿cómo espera el gobierno conquistar la buena voluntad de los maestros que hoy se sienten amenazados?

Pienso que el gobierno de Peña Nieto apenas tendrá tiempo de consolidar lo comenzado en los cinco años que le restan. ¿Cómo lo hará?

                *Académico de la Universidad Autónoma Metropolitana

                CarlosOrnelas10@gmail.com

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