Comprar un robot

Una compañía ya desarrolló un programa que permite hacer análisis de las empresas que cotizan en Bolsa con base en los informes de éstas. Esta suerte de robot es más barato de operar que un recién graduado de economía, por lo menos con los sueldos en Estados Unidos.

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Carlos Elizondo Mayer-Serra 17/04/2014 02:35
Comprar un robot

Este artículo pudo haber sido escrito por un programa de cómputo. Esto ya sucede con trabajos académicos. Programas desarrollados recientemente, una suerte de escritores robots, son capaces de elaborar textos científicos que han sido aceptados por los dictaminadores de un congreso científico o por los de alguna revista académica.

Ahora, el reto es desarrollar programas para detectar trabajos académicos hechos por otro programa de cómputo. Estos son necesarios, no sólo para evitar el fraude de un académico firmando un artículo supuestamente elaborado por él, sino porque estos trabajos realmente no agregan valor. Simplemente, con base en todo lo que se sabe de alguna disciplina, que al estar disponible en bases de datos es fácilmente accesible para el programa especializado, producen una serie de frases y párrafos que parecen serios y coherentes por lo que pueden engañar a un dictaminador no muy acucioso.

¿Malas noticias para quienes escribimos en un periódico? No, para quienes sean particularmente creativos. En ese terreno, todavía el humano le lleva una ventaja a los programas de cómputo. Sin embargo, para quienes redactan notas que resumen información existente, sin duda está en riesgo su estabilidad laboral. ¿Será este artículo una nota de este tipo?

Por ejemplo, una compañía ya desarrolló un programa que permite hacer análisis de las empresas que cotizan en Bolsa con base en los informes de éstas. Esta suerte de robot es más barato de operar que un recién graduado de economía, por lo menos con los sueldos en Estados Unidos. El programa puede, además, “leer” casi instantáneamente toda la información disponible en una base de datos y es más confiable, ya que nunca tiene “errores de dedo”.

¿En cuánto tiempo Excélsior optará por usar robots para sustituirme? No lo sé. Espero sean lentos en adaptarse al cambio tecnológico. Sin embargo, en muchos trabajos esta innovación se está dando a gran velocidad. Algunas de estas transformaciones las vemos ya en México, como los despachadores automáticos de pases de abordar en los aeropuertos o los pagos automáticos de los boletos de estacionamiento. Esto es sólo el principio. En Estados Unidos, donde la mano de obra es más cara que en México y tienen instituciones más flexibles para poder incorporar nuevas tecnologías (en general desarrolladas por ellos mismos), el proceso de robotización va mucho más avanzado. Hay tiendas donde el cajero es una máquina que escanea los productos, aunque acá el trabajo de pasar el producto por el lector lo haga el consumidor. En los procesos manufactureros, que normalmente no vemos, los robots siguen desplazando al humano. Están por salir robots, como lo reporta la revista The Economist en su número de hace tres semanas, mucho más flexibles que los actualmente utilizados en la industria. En algunos servicios, hasta ahora monopolizados por los humanos, como llevar medicinas de un lugar a otro en un hospital, los robots ya pueden sustituirnos.

Casi todas las profesiones enfrentan riesgos de pérdida de puestos de trabajo. Por ejemplo, los egresados de derecho en Estados Unidos, que antes eran contratados en nutridos ejércitos por los grandes despachos jurídicos para investigar antecedentes para algún caso complicado, están siendo sustituidos por poderosos buscadores de sentencias del pasado. Otras enfrentarán el reto muy pronto, como los radiólogos. Hoy en México son una profesión escasa. Tanto, que un ambicioso programa de la Ciudad de México para detectar cáncer de mama a través de radiologías gratuitas para la población capitalina se fue rezagando por no tener suficientes radiólogos para poderlas interpretar. No falta mucho para que las computadoras puedan sustituir muchos de sus diagnósticos, alimentadas con poderosas bases de datos que cruzan radiografías del pasado con los diagnósticos correctos basados en la evolución de los pacientes.

El desarrollo de nuevos tipos de robots va a imponer grandes retos a todas las economías del mundo. Para unas, en pleno envejecimiento y ricas como Japón, si se lograran desarrollar robots capaces de ser enfermeros, algo que aún parece muy distante, podrían ser una solución al problema de cómo apoyar a una creciente masa de adultos mayores. Sin embargo, incluso en ese país los desafíos para su sistema de salud de una mayor esperanza de vida, resultado de las muchas mejoras en las tecnologías médicas, son enormes.

Para México, cuya mayor ventaja en la economía global es tener salarios bajos, robots que sustituyan con buen precio y calidad al trabajador con los niveles de sueldo de los mexicanos será un reto particularmente complicado. Por ello, debemos desarrollar una estrategia de cómo preparar a nuestro sistema educativo para un mundo mucho más tecnologizado e ir migrando nuestra inversión al tipo de empleo que se va a necesitar en una economía robotizada.

Yo veo el lado positivo. Este Jueves Santo la mayoría de los mexicanos estamos de vacaciones. Una posible ventaja de la robotización de la economía es la disminución de la jornada de trabajo y el crecimiento en los días de vacaciones, aunque, claro, sólo podrán pagarse un buen descanso en la playa quienes tengan un trabajo bien remunerado o, mejor aún, un robot a su servicio, como el que me hizo este artículo el cual sólo tuve que firmar. Espero que ni Excélsior ni alguno de sus lectores tenga acceso a un programa que permita detectar esto.

                *Profesor investigador del CIDE

                elizondoms@yahoo.com.mx

                Twitter: @carloselizondom

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