¿Cuándo reformamos la realidad?

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Armando Salinas Torre 11/12/2013 04:20
¿Cuándo reformamos la realidad?

No hemos logrado como Estado, ni como sociedad hacer de la cultura de la legalidad y de la democracia social una cotidianidad de nuestra realidad.

El PAN siempre ha denunciado la existencia de dos Méxicos: el descrito en la Constitución y las leyes, y el otro México, el de la realidad.

En la euforia de la aprobación de las reformas constitucionales (que son bienvenidas y que será necesario ir analizando en los detalles que son muchas veces los más importantes) no puede dejarse de lado la mesura y la ecuanimidad del lenguaje, puesto que, insisto, aún estamos lejos de que nuestra realidad coincida con el de la ley.

La reforma constitucional en materia de transparencia aún no ha logrado hacer un Estado y servidores públicos transparentes en el manejo de los recursos públicos, pues como mero botón de muestra aún no sabemos, en forma comprobable y con precisión, a dónde se destinan millones de pesos que se envían a las entidades federativas a pesar de ser etiquetados y que incluso sólo el escándalo evidencia lo que imaginamos, cabe recordar los millones de pesos en efectivo que se descubrieron hace un par de años y que el propio gobierno del Estado los reclamó como parte del erario.

La reforma constitucional electoral aún no ha logrado aterrizar la democracia electoral en el Estado ni en sus institutos político partidistas puesto que aún vemos que los gobiernos de los estados utilizan recursos de diferentes maneras para influir en los resultados electorales, si acaso se han perfeccionado los mecanismos del corporativismo y clientelismo electoral, pero aún no logramos consolidar a un instituto electoral autónomo que organice y garantice los procesos electorales, sino que ahora disminuimos su autoridad moral, por otro lado tampoco hemos logrado que los partidos políticos formen ciudadanos libres que ejerzan sus derechos políticos, puesto que en algunos casos están más interesados en formar clientelas electorales que garantizan el status quo.

La Reforma Educativa tampoco logrará por sí misma la transformación de las tres instituciones que harían de nuestro país un modelo educativo mundial, puesto que los profesores, incluyendo a los de la CNTE, deberían asumir la responsabilidad real de capacitarse, evaluarse y transformar sus métodos educativos que despierten en los alumnos sus verdaderas vocaciones y guíen su curiosidad por descubrir nuevos horizontes del conocimiento para transformar su realidad en beneficio propio y de su comunidad; al igual que hace falta que el Estado, las autoridades escolares y los padres de familia reconozcan económica y socialmente la función que desempeñan los profesores en la formación del presente y futuro nacional, así como también es necesario despertar en los padres de familia su corresponsabilidad para formar a sus hijos y dar seguimiento en sus hogares sobre las enseñanzas en la escuela e incidir en la formación cívica de sus hijos, puesto que su obligación no se limita a enviarlos a la escuela y decirles que hagan su tarea, sino formar en sus hijos, con ese mismo amor que se les tiene, la concienciación de los valores que esperamos de los demás.

En el caso de la Reforma Energética, sin lugar a dudas que se generará mayores inversiones en nuestro país, así como la extracción, refinación y comercialización de mayores recursos energéticos, sin embargo, ello no implica por sí mismo el uso eficiente, honesto y eficaz de los recursos.

Padecemos aún de la corrupción, de la opacidad, de la deshonestidad y de muchos otros defectos que no se han logrado revertir con las reformas y que por ello mismo es necesario reflexionar y llevar a cabo las acciones que se requieren para que las bondades de todas las reformas se hagan realidad.

                *Abogado postulante

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