Indígenas: rezago educativo

Si no mejoramos nuestra educación y lo hacemos pronto, jamás transitaremos hacia niveles más altos de productividad...

COMPARTIR 
Armando Román Zozaya 25/06/2014 01:16
Indígenas: rezago educativo

Según el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, los indígenas mexicanos se ubican, con relación a la escolaridad media prevaleciente en el país, casi 20 años detrás del resto de la población. En otras palabras, en materia educativa, los indígenas padecen de un rezago de dos décadas.

A lo anterior añadamos que, de acuerdo con los datos arrojados por el censo de 2010 (INEGI), la escolaridad promedio en nuestro país no supera los nueve años, es decir, es paupérrima en sí misma. Si los indígenas están rezagados 20 años frente a dicho promedio, ¿de qué dimensión es realmente, entonces, su carencia de educación? ¿Los indígenas que se supone que han ido a la escuela, aunque sea tan sólo por unos años, son siquiera capaces de leer y escribir oraciones básicas así como de realizar operaciones matemáticas primarias?

Por supuesto, al no contar con una preparación adecuada, los indígenas sufren a la hora de buscar empleo, intentar acceder a la justicia y/o a servicios de salud. Todo esto conlleva que les sea muy difícil, tal vez imposible, labrarse un presente y un futuro, lo que, a su vez, contribuye a que sus hijos padezcan también de falta de oportunidades en todo sentido. Se trata, pues, de un círculo vicioso sumamente nocivo.

El problema va más allá de una falta de recursos económicos destinados al sector educación: la preparación de los maestros mismos, así como las grillas en las que estos suelen estar involucrados, sobre todo en estados como Guerrero y Oaxaca, en los cuales vive una buena parte de los indígenas del país, son también factores cruciales para entender por qué la población indígena no logra educarse al mismo nivel (por muy pobre que éste sea) que el resto de los mexicanos.

Se supone que la tan cacareada Reforma Educativa debería contribuir a que las cosas cambien. Por ejemplo, los maestros tienen que someterse a evaluaciones que cumplen la función de controles de calidad. Asimismo, no pueden ausentarse de sus labores sin justificación adecuada. Sin embargo, y a pesar de lo que diga la autoridad correspondiente, esta reforma no se está aplicando realmente. Por citar un caso, en Oaxaca, justamente, no ha habido muchos avances al respecto y no se ve para cuándo se den. Así es muy difícil romper las inercias que nos han conducido al punto en el que nos encontramos al día de hoy. Así es muy difícil “mover a México”.

Pero supongamos que, de alguna manera, logramos abatir el rezago educativo padecido por los indígenas. ¿Esto sería algo digno de celebrarse? Sí y no. Sí porque no es justo lo que ocurre. No porque, incluso así, nuestro país está y estaría pésimamente educado. ¿O acaso nueve años de escolaridad promedio es algo de lo que hay que estar orgullosos? Además, ¿de qué calidad son esos años?

Si no mejoramos nuestra educación y lo hacemos pronto, jamás transitaremos hacia niveles más altos de productividad y seguiremos siendo un país que, si bien no es tan pobre como lo son algunas naciones africanas, tampoco es afluente y, eso sí, está plagado de una desigualdad terrible.

Urge que cambiemos para bien el sistema educativo mexicano. Hay que hacerlo no sólo por bien de los indígenas sino de todo el país. Ojalá que, en serio, el gobierno vaya a fondo en este tema. Ojalá.

                Twitter: @aromanzozaya

Comparte esta entrada

Comentarios