Desperdicio de impuestos

¿Cuál sería nuestro límite si, empezando por los políticos, todos tomáramos nuestras responsabilidades en serio?

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Armando Román Zozaya 21/05/2014 03:19
Desperdicio  de impuestos

¿Sabía usted, amigo lector, que los magistrados del Tribunal Electoral ganan unos cuatro millones de pesos anuales y que duran en su puesto varios años? Aun así, los “pobres” exigen que se les otorgue una pensión vitalicia o “haber de retiro” pues, según la ley, una vez que dejen sus cargos, no podrán ser servidores públicos durante dos años.

Pero ellos no son los únicos que quieren que se les dé dinero, y mucho, cuando dejen atrás sus actuales empleos. Resulta que los consejeros del Instituto Electoral del Distrito Federal modificaron, porque quisieron y porque pueden, su estatus dentro de esta institución. Así, ahora son “trabajadores administrativos” y, por lo tanto, recibirán más o menos 650 mil pesos una vez que, como lo manda la Reforma Política recientemente aprobada, tengan que abandonar las posiciones que ocupan. Estos cientos de miles de pesos les serán otorgados además de su finiquito legal y de su seguro de separación, por supuesto.

Mientras todo eso sucede, nos hemos venido enterando (o más bien hemos confirmado), poco a poco pero de manera contundente, del desastre que es la educación en México, sobre todo con relación al número de profesores que hay en el país, cuántos de ellos realmente dan clases, cuántos son aviadores, cuántos reciben salarios estratosféricos, cuántos al parecer ni siquiera existen, pero bien que cobran, etcétera. ¿Y quién le dice algo al SNTE y a la CNTE? ¿Quién les pone un alto? ¿Quién detiene sus abusos y atropellos?

Magistrados, consejeros, maestros, partidos políticos, legisladores, etcétera: nuestra clase política y muchos de nuestros burócratas (no todos, por supuesto) sólo quieren depredar y seguir exprimiendo lo que, según ellos, les pertenece, es decir, el erario. Sí, querido lector, nuestros políticos, así como varios de nuestros funcionarios de todo nivel y de color, son patrimonialistas a más no poder: de acuerdo con su lógica, lo “público” no es realmente público sino de ellos. Por eso se otorgan grandes salarios, bonos de retiro, prestaciones, despensas, vales de gasolina, etcétera.

Sin embargo, no todo es malas noticias. Por ejemplo, ayer leí en el periódico que un grupo de estudiantes del Instituto Politécnico Nacional ganó varias medallas en el mundial de robótica recientemente celebrado en Rumania. En total, se llevaron 11 metales, siete de los cuales fueron de oro. Esto es digno de celebrarse, sobre todo porque, como ya comenté y es bien sabido, la educación en nuestro país deja mucho que desear. ¿Qué sería de nuestros jóvenes si todos los políticos y todos los maestros hicieran bien su trabajo y no se dedicaran sólo a utilizar los recursos del país a su favor? ¿Qué pasaría en México si construyéramos un sistema educativo digno, serio y que en verdad preparara a los alumnos? ¿Hasta dónde llegaríamos?

El contraste es evidente: mientras algunos sí hacen lo que les corresponde y lo hacen muy bien, como los alumnos del IPN arriba mencionados y sus profesores, hay otros que, en cuanto detectan una oportunidad para hacerse de más y más dinero a partir de los recursos públicos, no dudan en actuar al respecto y materializar su ambición. Insisto: ¿cuál sería nuestro límite si, empezando por los políticos, todos tomáramos nuestras responsabilidades en serio?

Se habla ahora de que el “haber de retiro” de los magistrados electorales no será aprobado a final de cuentas. Se habla también de la necesidad de controlar este tipo de pagos y parar los abusos. Ojalá que esto suceda y que, en vez de desperdiciar nuestros impuestos dándoselos a quienes de por sí ya ganan un dineral incluso en términos internacionales, o en seguir dándole dinero a raudales a maestros que no enseñan nada, el gobierno se decida a invertir en, y construir, un sistema educativo de calidad. Los muchachos del Poli han evidenciado que nuestros jóvenes sí pueden. ¿Nuestras autoridades podrán también?

                Twitter: @aromanzozaya

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