Saving Mexico

Ahí está Michoacán, por ejemplo, entidad sumida en una guerra civil. Sí: duele decirlo, pero, eso es lo que ahí está teniendo lugar.

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Armando Román Zozaya 19/02/2014 03:58
Saving Mexico

Se ve bien en la foto: refleja un aire de juventud pero también de experiencia; luce como hombre de mundo. La corbata, la camisa, el traje y el peinado son impecables. Sí: es una estupenda imagen. De hecho, en esa primera plana de la revista Time, el presidente Peña Nieto muestra lo que el actual gobierno se ha esmerado en transmitir: el PRI ha vuelto, pero, no es el de antes. Asimismo, México se está moviendo, hacia delante.

Pero todo ese trabajo de imagen, el cual ha rendido buenos frutos, sobre todo fuera del país, es sólo eso: imagen, espejismos; México sigue plagado de problemas, de debilidades, de dolencias. No que no tengamos nada bueno o más que digno de celebrarse, pero, de ahí a sostener que todo va bien y que las cosas nos pintan de maravilla, hay una enorme brecha.

Ahí está Michoacán, por ejemplo, entidad sumida en una guerra civil. Sí: duele decirlo, pero, eso es lo que ahí está teniendo lugar. Ahí están los miles de asesinatos que se han registrado anualmente no sólo a lo largo del sexenio sino desde hace más de un lustro. Ahí están las indígenas oaxaqueñas que se ven obligadas a parir a las afueras de hospitales y clínicas. Ahí están los millones de mexicanos sumidos en la pobreza. Ahí están la discriminación, el racismo y el clasismo de siempre. Por supuesto, también están ahí la corrupción, la debilidad institucional y el poco civismo que nos caracterizan.

Sí: todo ello es también parte de México, de este país que, según quienes encabezan el gobierno, está en ruta clara de progreso y prosperidad, sobre todo gracias a las multimencionadas reformas estructurales. Obvio que estas reformas son importantes y no deben ser minimizadas, pero, ni siquiera están en pie todavía realmente e, incluso cuando lo estén, no hay garantía de que funcionen como se supone que deben hacerlo (es debatible, incluso, si las reformas mismas, y sus objetivos, son lo que el país requiere).

No hay garantía de que las reformas marchen bien por, al menos, dos razones: 1) en esencia, las reformas son un conjunto de nuevas leyes. En un país en el que la legalidad es casi nula, ¿qué podemos esperar de la aplicación de la nueva legislación? 2) incluso si las nuevas normativas se implementaran al pie de la letra, es posible que no generen los incentivos, y el correspondiente comportamiento por parte de los actores relevantes, que se espera de ellas, o que produzcan resultados inesperados.

¡Ah, pero qué útil y bonito es, en términos de imagen y aceptación a nivel internacional, andar por todo el mundo, literalmente, diciendo que, ahora sí, México dejará de ser lo que es para convertirse en algo superior! Y es todavía mejor que una revista reconocida a nivel mundial diga, en su portada, que el Presidente mexicano se dispone a salvar a México.

A este país no lo va a salvar Peña Nieto ni su gobierno ni las administraciones locales ni las municipales ni las policías, etcétera. México va a cambiar cuando la clase política entera se comprometa con el país, cuando los mexicanos, todos, entendamos que cada uno de nosotros es importante para nuestra vida colectiva y cuando, por fin, logremos, juntos, construir un Estado de verdad, en el que la aplicación de la ley sea la norma y no la excepción; en el que la impunidad no sea nuestro pan de cada día.

Yo, la verdad, no veo que nos acerquemos a ese escenario. Veo un gobierno que quiere, que intenta, sí, pero que se muestra incapaz de hacer lo que le toca para que el país funcione como debe: abatir la impunidad. Asimismo, si bien hay diversos esfuerzos por parte de los ciudadanos para que las cosas mejoren (por ejemplo, ONG orientadas a combatir el secuestro) y muchos mexicanos se respetan a sí mismos y al prójimo, también hay muchos otros que no saben vivir en sociedad, que ni siquiera son capaces de respetar un semáforo, por ejemplo.

Para salvar a México, todos tenemos que jalar parejo; saving Mexico exige mucho más que una bonita foto.

                Twitter: @aromanzozaya

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