Impuestos y legitimidad

Es inaceptable, inclusive, que las autoridades no sean capaces de gobernar y que, al mismo tiempo, nos exijan más impuestos.

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Armando Román Zozaya 15/01/2014 01:31
Impuestos y legitimidad

Tengo ya varios días haciéndome la siguiente pregunta: ¿es legítimo que el gobierno de México —me refiero a los tres niveles y a los tres Poderes— nos cobre y cobre impuestos, a los mismos ciudadanos de siempre, por cierto, cuando no es siquiera capaz de garantizar la seguridad de los mexicanos?

Aunque las autoridades no lo quieran reconocer, seguimos siendo un país en el que los homicidios se cuentan por miles, los secuestros son imparables, los robos, violaciones, amenazas, extorsiones, etcétera, son el pan de cada día, la impunidad es la normal y, por si eso no fuera suficiente, hasta hay estados del país en los que quien se supone que gobierna no lo hace, mientras que las autodefensas y/o diversos grupos criminales son realmente quienes tienen el control de las cosas.

Ah, pero eso sí: gracias a la Reforma Fiscal, ahora tenemos que cubrir más contribuciones al erario. Y pobre de usted, amigo lector, o de mí, o de cualquier ciudadano común y corriente, si se nos pasa informarle al SAT respecto a los pocos pesos que hemos ganado en un mes, o si dejamos de pagar lo que nos “corresponde” pues, en esos casos, resulta que la autoridad sí sirve, sí funciona, sí “gobierna,” ya que, de inmediato, recibimos “cordiales” recordatorios indicándonos lo que debemos hacer para evitar terminar en un problema de magnitudes considerables.

Para eso sí que son buenos nuestros gobernantes. Pero no sólo para ello, claro; también saben gastar a manos llenas. Ahí están los casos de los gobernadores de Puebla y de Chiapas, tan sólo por mencionar un par de ejemplos, quienes han utilizado millones de pesos de nuestro dinero para “dar a conocer” los “magníficos” resultados de sus respectivas administraciones. También resalta la experiencia de Veracruz, por citar otro ejemplo, estado cuyo gobierno dedicó recientemente una buena cantidad de dinero, igualmente de nuestros impuestos, obviamente, a “dar a conocer” la “estupenda” tarea que la esposa del gobernador ha realizado al frente del DIF de la entidad.

No se vale; no. Es inaceptable, inclusive, que las autoridades no sean capaces de gobernar y que, al mismo tiempo, nos exijan más impuestos. Es hasta increíble —por el cinismo que conlleva— que, por una parte, el señor Osorio Chong nos diga que el gobierno no le aplica la ley a las autodefensas porque éstas combaten a grupos delincuenciales (lo que en los hechos significa que él, la autoridad, renuncia explícitamente a su obligación fundamental, es decir, sostener el marco legal) y que, por otra parte, don SAT nos exprima los bolsillos.

Y no se vale por una sencilla razón: no es legítimo. Para que las autoridades cobren impuestos legítimamente y, sobre todo, los incrementen, es indispensable que, a cambio de ello, entreguen buenos resultados. Esto no quiere decir que no sea legal que nos los cobren y que, si no pagamos, terminemos en dificultades graves. Pero una cosa es la legalidad —la cual, insisto, resulta que sí es aplicable cuando se trata de imponer obligaciones fiscales a quienes siempre las cubrimos— y otra la legitimidad con la que las normas legales son ejecutadas.

Lo peor de todo es que, precisamente porque nuestros gobernantes son poco legítimos, todas sus tareas se complican: cuando las autoridades son percibidas como ilegítimas, suelen ser cuestionadas en todo momento y pocos creen en ellas, lo cual dificulta el ejercicio de gobierno mismo. Se trata, me parece, de un círculo vicioso: como no hay legitimidad, es difícil que haya gobierno efectivo. Y como no hay éste, tampoco hay aquélla.

No sé por dónde habría que empezar para que las cosas cambien, pero, una cosa sí es segura: si bien los ciudadanos tenemos y debemos contribuir al respecto, es apremiante que las autoridades se dejen de frivolidades, de tonterías, y se pongan a trabajar en serio. A ver, pues, para cuándo.

                Twitter: @aromanzozaya

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