El arte de no gobernar

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Armando Román Zozaya 04/12/2013 01:50
El arte de no gobernar

Gobernar es difícil y desgastante, sin duda. Por ejemplo, es común que las decisiones gubernamentales generen descontento entre algunos y satisfacción entre otros. Lo mismo vale cuando la autoridad no decide sino omite. Pudiese incluso ocurrir que, hagan lo que hagan las autoridades, o dejen de hacer lo que dejen de hacer, la ciudadanía entera considere que, quienes gobiernan, no lo hacen bien.

Sí: ser gobierno es una tarea compleja. Sin embargo, a los políticos les encanta rogarnos que votemos por ellos, que los conduzcamos al poder. De hecho, hasta fraudes hacen para obtener suficientes sufragios. En otras palabras, quieren gobernar. Además, se les paga, y muy bien, por hacerlo.

¿Por qué, entonces, hay quienes, una vez que ya son gobierno, no gobiernan, es decir, no toman decisiones, no se comprometen con una ruta a seguir, no asumen costos y, simple y sencillamente, no cumplen con su trabajo, ese trabajo que tanto querían y que tanto anhelaban?

Por citar un ejemplo, es claro que el Metro del DF requiere inversiones importantes para que funcione mejor que ahora. Es evidente también que el precio que pagan los usuarios de este sistema de transporte (tres pesos por viaje) no refleja el verdadero costo del servicio que obtienen. Luego entonces, se cae por su propio peso que, desde los puntos de vista financiero y técnico, es indispensable aumentar el precio en cuestión. Tan es así que, en el GDF, hay quienes consideran que incrementar la tarifa del Metro es un “acto de justicia”.

Sin embargo, las autoridades de la ciudad no se animan a proceder con el aumento. En vez de ello, han organizado una “consulta ciudadana”: según se nos ha explicado, serán los usuarios del subterráneo quienes decidirán si hay o no un incremento. En caso positivo, el boleto del Metro se venderá a cinco pesos. En caso negativo, el precio no cambiará.

Si los ciudadanos dictaminarán respecto a la conveniencia de elevar el precio de viajar en Metro, ¿dónde quedan las necesidades técnicas y financieras que éste tiene que solventar? Asimismo, ¿para qué le estamos pagando jugosos salarios a quienes encabezan el gobierno de la ciudad y el Metro mismo, así como a sus equipos de trabajo? ¿No se supone que son ellos quienes cuentan con una mejor perspectiva respecto a qué es lo óptimo para el Metro? ¿No son ellos también quienes tienen la obligación de tomar este tipo de decisiones?

Otra de las tareas de los gobiernos —una de sus responsabilidades primarias, de hecho— es proveer seguridad y orden. Sin embargo, en la Ciudad de México, un día sí y el otro también, hay quienes bloquean calles, agreden policías, amedrentan comerciantes, amenazan a la ciudadanía, etcétera… y nadie les dice nada pues, de acuerdo con las autoridades, no habrá “represión”. Así, aquellos que nos pidieron que les diéramos nuestro voto, que prometieron que gobernarían y lo harían bien, y que hasta juraron hacer valer la ley, no lo hacen. Eso sí: siguen cobrando y gozando de todo tipo de beneficios, prestaciones y prebendas. ¿Para eso es que les urgía hacerse del poder? ¿O para qué exactamente?

No sé si se trate de una regla de oro, pero me parece que, sin un gobierno dispuesto a gobernar, es difícil que las sociedades avancen. Es más, no sólo no avanzan sino que retroceden: cuando hay “autoridad”, pero ésta de poco sirve, el orden legal es endeble. Luego entonces, la fuerza, no las leyes, es el mecanismo para resolver todo problema. Además, quienes “son” gobierno no cuentan con legitimidad, cuestión que coadyuva a que sea más difícil aun hacer valer la ley y proveer orden, situación que, a su vez, complica las cosas más… y así sucesivamente. ¿Le suena familiar, amigo lector?

Insisto: gobernar es todo un reto, sobre todo en una ciudad como el DF. Pero quienes hoy “gobiernan” eso es lo que querían hacer. Ahora que hay que tomar decisiones y “hacer la chamba”, que no nos salgan con que, en esencia, deseaban ser gobierno para dar cátedra sobre el arte de no gobernar. Y nada más. No. Así no.

                Twitter: @aromanzozaya

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