La línea 12 del Metro

Hace muchos años debió ampliarse la red hacia el Estado de México.

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Antonio Toca 26/04/2014 00:00
La línea 12 del Metro

De repente, y sin que se expliquen claramente las causas y los problemas, se ha determinado que la Línea 12 del Metro tiene graves deficiencias que ponen en riesgo la vida de sus miles de usuarios. Acusaciones van, explicaciones vienen y la mayoría ­—en la que me incluyo­— no tiene una clara idea de qué pasa; qué pasó, y por qué se “descubre” ahora que los responsables de los trenes y de las obras no se “coordinaron”; que hay graves irregularidades, y que se tienen que cerrar varias estaciones para “arreglar” esos problemas. Se han hecho gran cantidad de declaraciones que más que ayudar, han confundido al público, porque ya se sabía que faltó supervisión, que se excedieron los presupuestos y las fechas de entrega, y que había buen número de irregularidades en esas obras.

La construcción de la Línea 12 se inició en septiembre de 2008 y se concluyó en noviembre de 2012. El costo inicial se elevó hasta 22 mil millones de pesos, lo que equivale a 850 millones el kilómetro. Esta línea unió al sur de la ciudad y a siete delegaciones. El recorrido tiene 26 kilómetros, con 20 estaciones y cuatro interconexiones con otras líneas; transporta cerca de 400 mil usuarios diariamente y es la única que se construyó en los pasados 30 años.

Lo que preocupa es que aparte de las investigaciones y las culpabilidades en las que se ven envueltas autoridades y constructoras, se argumente ahora en contra de la “seguridad” del transporte en Metro, y de lo costoso que es su construcción; un buen pretexto para no ampliar la red ni renovar sus servicios. El Metro de Londres —que tiene 150 años funcionando— y los de Nueva York o París, son la prueba de que a nivel mundial el Metro es el sistema más eficiente, rápido y seguro para transportar a millones de personas diariamente. Aunque el costo del sistema inicialmente es muy alto, los beneficios son evidentes: en 40 años el Metro ha transportado rápida y eficientemente a más de cuatro millones de personas diariamente, sin contaminar y sin interferir con otros medios de transporte. El tráfico en nuestra ciudad sería imposible sin este servicio vital, que ahora algunos “expertos” cuestionan.

A diario en nuestra ciudad comprobamos que el transporte individual en auto es la manera menos eficiente de circular porque causa los mayores problemas de desperdicio de recursos y de tiempo, porque ha sido el que se ha privilegiado, y porque son muy poderosos los intereses para que todo siga igual. El colapso de ese sistema se vive diariamente; excepto en vacaciones, donde se comprueba que una solución drástica sería reducir el número de autos. Varias experiencias en otras ciudades señalan que el futuro será diferente, pero no será con más autos; de hecho ese “modelo” está cambiando y cambiará aún más con otras formas de movilidad en la ciudad.

Parece increíble que la zona metropolitana del Valle de México aún no tenga —en 2014— un Metro que sea realmente Metropolitano, y que amplíe la red hacia el oriente y el norte del valle. Prueba de la reiterada incompetencia de autoridades que han sido incapaces, no ya de prever al futuro, sino de atender el presente.

Desde hace muchos años debió ampliarse la red del Metro hacia el Estado de México en el que ya residen más de 11 millones de personas. Esas obras tienen que incluirse en el Plan de la Zona Metropolitana del Valle de México, para que se realicen con recursos federales, y se pueda beneficiar así a millones de gentes que necesitan un transporte eficaz, económico y seguro.

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