La naturaleza del diseño

El diseño realizado por el hombre ha permitido crear un mundo diferente.

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Antonio Toca 25/01/2014 00:08
La naturaleza del diseño

Los sistemas inanimados, la vida biológica y el mundo diseñado por el hombre tienen forma y estructura. Su evolución ha mejorado —en diferentes escalas de tiempo— con una secuencia de diseños que en la naturaleza siempre está dirigida a mejorar su desempeño y eficiencia.

 La evolución ha seguido esa dirección o se ha estancado, y el sistema inanimado o vivo desapareció. El propósito ha sido y es: permitir la mayor eficiencia de cualquier organismo. Durante mucho tiempo se asumió que el universo está regido por leyes que parecían inmutables; sin embargo, la física moderna ha demostrado que es mucho más complejo de lo que se había supuesto.

Los artefactos creados por el hombre siguen el mismo principio que está presente en la naturaleza, pero su desempeño está condicionado por los diversos criterios y propósitos del diseñador y, por lo tanto, su eficiencia se debe evaluar con esos parámetros. Como en la naturaleza, el diseño realizado por el hombre es un proceso que ha producido —en el transcurso del tiempo— las diversas configuraciones de la cultura material que nos rodea.

La acción de prefigurar, conformar y construir designa tanto a una acción —diseñar— como al resultado de esa acción —un artefacto—. Por eso es importante establecer:

Que el diseño es un fenómeno que ha conformado la naturaleza y —dentro de ella— a los artefactos ideados y fabricados por el hombre. Eso se comprueba mediante un recorrido histórico que hace evidente la transformación de los artefactos, sus características y sus diversas escalas.

Que el diseño realizado por el hombre es una actividad que ha permitido conformar un mundo diferente al natural, pero que depende de él.

Que los diseños —los artefactos— han tenido una creciente complejidad que abarca muy diversas acciones humanas; que comprenden el diseño tanto de artefactos físicos, como inmateriales.

La materialización de la cultura ha sido realizada por medio de diseños; de artefactos que han modificado el entorno natural. Se ha creado así un mundo diseñado al que se designa como artificial —como artificio—, que es la habilidad de hacer o fabricar del hombre para lograr una ventaja sobre la naturaleza.

Herbert Simon, premio Nobel de Economía (1978), en su famoso libro mencionó claramente este aspecto: El mundo en que vivimos hoy día es un mundo mucho más hecho por la mano del hombre, o artificial, que natural… Lo que denominamos artefacto no es independiente de la naturaleza… y no se libran de ignorar o violar las leyes naturales. Pero también están adaptados a las finalidades y propósitos humanos… Nos preguntamos si no pueda haber también ciencia artificial, un conocimiento acerca de objetos y fenómenos artificiales. Cuando utilizo el término artificial lo hago del modo más neutral posible, refiriéndome a lo ‘producido por el hombre’ en oposición a lo natural.

Artefacto es entonces cualquier objeto —material o inmaterial— diseñado y fabricado por el hombre, con el propósito de mejorar las acciones humanas con el mínimo de recursos y la mayor eficiencia. Por eso, sostener que los artefactos humanos son artificiales, en contraste con los diseños que encontramos en la naturaleza, es incorrecto; porque todos forman parte de la naturaleza y sus diseños necesariamente tienen principios y fines similares, y son parte de la cultura material que nos rodea.

Simon, H. La ciencias de lo artificial (1969). Universidad Autónoma Metropolitana/ Universitat Autònoma de Barcelona/ Editorial Comares, Granada, 2006.

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