Campanas de Belén

¿¡Cuándo, cuándo será el día en que escuchemos nuestros instintos.!?

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Anna Bolena Meléndez 02/07/2014 00:55
Campanas de Belén

Ahí les va una historia que ya nos conocemos: Cirila conoce a Cirilo, Cirila no quiere tanto con Cirilo, pero él la conquista, la convence y hasta la casa. Luego, Cirilo pela el cobre y, tras abogados y peleas por los derechos de Cirila, por fin se divorcian y ella acepta: “Yo sí vi focos rojos, muchos, antes de casarme, pero no les hice caso”.

¡Cirilas, Cirilas del planeta de las Cirilas sordas que ni las campanas de Belén escuchan! ¿¡Cuándo, cuándo será el día en que escuchemos nuestros instintos y salgamos corriendo en la dirección contraria de esos Cirilos que nos paran los pelos de la nuca!?

Casarse no es enchílame esta, sin embargo, muchas mujeres, sólo porque están enamoradas, aceptan dar ese paso. Y digo “sólo” porque les anticipo que el amor no es la única razón para casarse.

Yo puedo decir que pensé que amaba, o probablemente amé, a unos cuantos personajes que no eran material para casarse. Sí, está bien tener una relación bonita por un tiempo, presentárselo a tu familia y futurear con bobadas románticas, pero para unir la vida con alguien se necesita mucho más que un buen colchón y maripositas en el estómago.

Primero que nada, y les compartiré el primer sabio consejo que me dio mi madre, ¡conozcan a la familia! Pero conózcanla bien, tómense el tiempo para analizar la relación de su Cirilo con su madre, con su padre, con sus hermanos. Observen los comportamientos familiares, las dinámicas, los rituales. He ahí mucha información de la que pocas veces echamos mano.

Cuando uno se casa, no solamente lo hace con su marido, lo hace con toda una familia, con una recua de tradiciones familiares, costumbres y demás cosas que, aunque no quieras creerlo, afectan directamente tu matrimonio. ¡Eso es una familia! Y si no te gustaría pertenecer a ella porque la mamá de Cirilo te dice que se tienen que casar para que los impuestos les salgan más baratos ¡huye! Ese hombre ha sido criado por una bruja escaldufa.

Escuchemos las campanas, por amor a la quinta avenida de Nueva York y los diseñadores que sobreevalúan sus prendas, si no quieren andar llorando como Magdalenas abran bien las orejas y los ojos, porque uno de los secretos fundamentales del matrimonio se encuentra en ser afín, o no, con el tuétano de ese hombre que resulta ser su educación y costumbres familiares.

Como trata a su madre, no dudes, que te tratará a ti. Alguna vez conocí a un Cirilo que agarraba a patadas la puerta del cuarto de su mamá. Al muy patán le daban arranques de ira porque su mamita no le permitía traer a sus borrachos amigos a casa y entonces, el pamplemuso este pateaba la puerta mientras entonaba el himno a Tourette.

Imaginen nada más qué puede esperar uno de un cavernícola de este calibre. Si a la mamá le patea la puerta a ti te patea la cara. No lo dudes ni un segundo. Este es simplemente un ejemplo de las cosas que debes tener en cuenta. Aunque no todas son así de escandalosas, el comportamiento con su manada, alias “familia”, es fundamental para decidir si ese hombre tiene facultades para ser tu pareja.

Hoy en día los divorcios están de a peso. Nos hemos convertido en una sociedad que todo lo quiere rápido, en infínitum, mejor dicho, pero no nos damos cuenta que de tan rápido resulta siendo una porquería. Agarren la analogía.

Por eso cuando del amor se trata, no importa cuánta es la distancia ni la prisa para poder estar juntos, es mejor siempre tomarnos el tiempo para descubrir la luz en esa persona que nos mantenga alejados del servicio de Divorcio Exprés.

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