La estabilidad de la resignación

Prefiero sola que mal acompañada, y qué razón tienen.

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Anna Bolena Meléndez 26/06/2014 00:00
La estabilidad de la resignación

Dicen que a todos les llega el amor, que es cuestión de tiempo para que aparezca esa persona con la que estarás dispuesto a todo.

Yo me pregunto, será que a todos nos llega el amor o algunos simplemente se conforman con lo que les apareció porque el tren estaba por partir.

Como dicen por ahí: ¿me sabes algo o me hablas al tanteo? Pero es que así como analizo relaciones hermosas en que son el uno para el otro, también veo parejas que no pegan ni con mocos.

Eso sí, poco antes de la boda, Cirila ya estaba un poco desesperada por casarse porque todas sus amigas ya iban en la segunda etapa del matrimonio: el embarazo. Entonces, como que no quiere la cosa, se consiguió a un hombre que, de veras, nada que ver con ella. Y no crean que tan linda pareja porque son polos opuestos, no, hay pares que son tan opuestos que uno nada más no entiende qué carajos hacen juntos.

Tales situaciones me hacen pensar, ¿cuántos más allá afuera no están perdidamente enamorados sino resignadamente casados?

Y es que no podemos negar que traemos bien metido en el chip que nuestra vida, después de determinada edad, hay que vivirla de dos en dos. No puedo darme lapos de hipocresía, pues personalmente encuentro mi vida en pareja como parte fundamental de mi ser, pero cuando llegué a pensar que me quedaría sola, nunca contemplé la idea de conformarme con una relación mediocre sólo para darle gusto a la sociedad.

Así conozco a muchas mujeres: prefiero sola que mal acompañada, y qué razón tienen. Por el otro lado, hay infinidad de mujeres y hombres que con el sólo fin de no quedarse atrás, aunque sea se buscan un divorcio como para que todos digan: lo intentó, pero no lo logró.

Sólo basta con ser soltera para comprender esa presión que se vive por el miedo, más del resto que tuyo, de que te quedes sola. Todos tus familiares, amigos y hasta compañeros de trabajo con quienes nunca habías cruzado palabra, comienzan a quererte empatar con quien sea, no importa si pegas o no, lo importante es que te cases rapidito para que no te salgas del orden como está marcado.

Ser soltera no es estar disponible. Les aviso, señores desesperados por la estabilidad ajena, que uno no sufre la soltería, de hecho la disfruta. Así que no porque su compañera de cubículo no tenga pareja, quiere decir que sea la mujer perfecta para el primo que, con 40 años, también está solterón.

¡Cómo me choca la palabra “solterón”! Es ofensiva, como si estar soltero sea equivalente a apestar a pescado muerto y la única forma de volver a oler a flores fuera conseguir un amor. Muy Baptiste Grenouille de su parte.

Cierro estas líneas recordándole a quienes piensan al revés que el hecho de que uno haya tomado la decisión de vivir en pareja no quiere decir que quienes no la han tomado estén errados. No importa cuántos años tiene una mujer ni si se le va a ir el tren ni si su biología no le va a permitir tener hijos. ¡Dior la libre! A lo mejor esa mujer ni siquiera hijos quiere, no sea metiche y vaya y sumerja su nariz en sus propios asuntos.

Pero por amor a los gummies bear rojos, ¡no se casen por cumplir con el requisito! ¡No se resignen a una pareja con quien no son 100% felices sólo porque las tías se volvieron insoportables!

Cada quien decide qué quiere en su vida y a quien no le guste, que vaya y se resigne con sus propias elecciones.

Abur.

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