Esposa, exesposa, otra vez esposa…

Si él no ha hecho más que rogarte todo este tiempo... le haces falta.

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Anna Bolena Meléndez 17/06/2014 00:00
Esposa, exesposa, otra vez esposa…

“Cirila:

Hace más de cuatro años me divorcié de mi esposo. Poco tiempo después de nuestra separación, comenzó a llamarme, a buscarme y a decirme que le hacía falta. Yo hice mi vida, en otro país, lejos de él, pero desde entonces me escribe, me llama, me quiere venir a visitar. Yo le he dado largas, no estoy segura de querer regresar con él. Fuimos felices, pero teníamos diferencias importantes, tanto culturales como de forma de ser. Sin embargo, tampoco he encontrado a un hombre que me haga tan feliz como en algún momento me hizo él. Tengo miedo de volverle a apostar a esa relación, pero por otro lado sí quiero. Ahora lo voy a ver, por fin me decidí a hablar con él de frente… no tengo idea qué vaya a pasar. Quisiera escuchar tus ideas, tus consejos, aunque sea para sentirme menos nerviosa.”

Qué historia más romántica, querida Cirila. Mira que casarte, divorciarte y luego tener la posibilidad de volver porque ninguno de los dos la armó sin el otro… wow. Por eso me voy a poner la bandera del amor y no le voy a tirar mala vibra a esto que, pinta para final de Hollywood.

No tengo idea cuáles hayan sido los motivos por los que su relación terminó, pero lo que leo entre líneas es que no fue una razón específica sino simples diferencias. La cultura puede llegar a mordernos el trasero, la educación que nos dan en nuestra casa influye totalmente en quienes somos y si la otra persona es demasiado diferente, comienzan los problemas.

Sin embargo, la diferencia cultural puede ser capitalizada y no necesariamente ser un detractor de la relación. Por eso es importante hablar, expresarnos, cada quien en su idioma si es necesario, pero como sea, hacerle saber a la otra persona cuáles son esas cosas de su cultura que te sacan de onda y las cuales te llevaron a sentir ese abismo gigantesco entre ustedes dos.

Si él no ha hecho más que rogarte por todo este tiempo, ten por seguro que le haces falta y si le haces falta es porque él ya tuvo muuuuucho tiempo para pensar sobre esas mismas diferencias y probablemente está dispuesto a ceder. Eso hacen las separaciones, por eso, a veces, caen tan bien.

Mi consejo es, si lo extrañas tú también (debe ser así porque de lo contrario no estarías escribiéndome nerviosa) no lo pienses tanto, por algo lo escogiste de marido en el pasado y por algo el presente fue un tanto incompleto sin él. Eso sí, pongan bien los puntos sobre las íes y sopesen todas las posibilidades que hay entorno a su relación. Qué cosas cambiarían, recuerda muy bien qué era eso que te molestaba o te sacaba de onda y ponlo sobre la mesa.

Es el momento de decirse todo, de recordar claramente qué los llevó hasta ahí, pero también qué fue lo que los llevó, en un inicio, a casarse y a vivir felices. Recuerden, por mucho que duela, qué los hizo separarse y por favor, sean muy honestos en todos sus sentires.

Si ambos deciden darle una nueva oportunidad a esto las cosas pasarán muy rápido, pues estoy segura que ese hombre no querrá volver contigo para que sean novios de manita sudada y tú tienes que estar 100% segura que eso es lo que quieres, que estás dispuesta a quitarle la pausa en la que la vida puso su matrimonio para retomarlo desde un ángulo más adecuado.

¡Buena suerte!

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