Pareja dispareja

Me explotaba el cerebro cuando una amiga me prometía que había encontrado al hombre perfecto para mí.

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Anna Bolena Meléndez 19/05/2014 00:00
Pareja dispareja

Uno tiene pocos aciertos cuando se trata de reunir parejas. Se pensaría que no, que a los amigos se les conoce tan bien que se tiene la capacidad de adivinar quiénes serían perfectos juntos que hasta al altar llegarían. #Not

Eso sí, me jacto de tener mis aciertos, por ahí en el planeta navega una feliz pareja que yo presenté y que premonitoriamente les dije a cada uno que eran perfectos. Pero de resto, puras fallas.

Por eso me da terror presentar amigos, porque alguna vez los míos propios juraron que “X” Cirilo era perfecto para mí y también, puras fallas.

Lo mejor es no ponerse a abrir la boca y decirle a Cirila “¡te tengo que presentar a Sutano, es perfecto para ti!”, porque justamente es cuando uno la cajetea y cuando a Cirila le explotan los circuitos cupidianos del lado derecho del cerebro.

Pasa que lo que uno cree que sería perfecto junto resulta no siéndolo, no sé exactamente si es por las expectativas que se generan o porque para el amor se necesita congeniar en cosas más profundas que en lo superficial que un amigo puede observar.

En mi soltería me pasaba como a Cirila, me explotaba el cerebro cada que a una amiga llegaba y me prometía que había  encontrado al hombre perfecto para mí. ¿Citas a ciegas? ¡Ni de riesgos! Acepté una en mi vida y me fue como a los perros en misa. Por eso hice una manda conmigo misma y me prometí no volver a hacerme esa atrocidad.

Entonces, por no pecar de pelada y antipática, aceptaba conocer a ese maravilloso Cirilo que mi amiga había dejado pasar y que me quería presentar a mí (¿por qué sería?), eso sí, casual, en alguna fiesta, reunión o evento social en el que yo pudiera abrirlo sin pasar por pelada y antipática.

¿Cuántos me presentaron así? Uff… ya no recuerdo, las amigas son más desesperadas que uno cuando de encontrarte al amor de tu vida se trata. Altos, bajitos, blancos, morenitos, buena onda, mala onda y demás atribuciones, ninguno ni uno solo solito llegó ni siquiera, a ser tan imperfecto que pudiera ser perfecto.

No estoy segura si porque mis amigas no me conocían lo suficiente, o porque su desesperación porque no me quedara vistiendo santos las orillaba a eso. El único que fue un acertado “tengo al hombre perfecto para ti”, y fue por la boca de mi madre, ahora es mi esposo, lo cual pronosticó a mis tiernos 16 años cuando me lo presentó.

Casualmente siempre son las amigas las que creen encontrar el partido perfecto, porque los amigos se evitan la pena de prometer cosas que saben que no pueden cumplir. Además ellos no mandarían a un amigo al matadero diciendo que encontraron la mujer perfecta para él. Eso sólo pasa en las películas rosas con las que Hollywood nos engaña creyendo que los hombres también buscan al amor ideal, cuando en realidad el amor es algo que los sorprende, les hace una llave inversa y hurracarrana y ¡cuaz! Ya no pueden salir de ahí.

Por eso yo les recomiendo que dejen la desesperación porque sus amigas encuentren al amor de su vida y les dejen de presentar moscorrofios olorosos que están lejos de ser para ellas.

Si tanto les gustan esos sapos viscosos pues quédenselos ustedes.

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