El número de la suerte

Qué clase de cuestionamiento es ese que se mete directamente a tu intimidad.

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Anna Bolena Meléndez 03/04/2014 00:09
El número de la suerte

No falta el hombre que te pregunta: ¿y tú con cuántos lo has hecho?

Primero que nada, Cirilos que se refieren al sexo como “eso”, la pregunta correcta es: ¿Con cuántos hombres has tenido sexo? De otra forma, parece que te lo preguntara un niño en la secundaria.

Y segundo que nada, por amor al osito Bimbo, ¡esas preguntas no se hacen!

Qué clase de cuestionamiento es ese que se mete directamente y sin pedir permiso a tu más profunda intimidad. Mi pasado es mi pasado, no importa si han sido cero hombres o un millón y asimismo el pasado de cualquier mujer y hombre tiene derecho a permanecer como reserva del sumario.

No faltan los Cirilos que hasta hacen esa pregunta para obtenerla de vuelta y poder presumir que se han acostado con 200, o que tú eres la número 200, en todo caso. No se sabe qué es más patético, si que te lo pregunten o que esperen ansiosos que la pregunta rebote y ellos puedan exponer cuán hombres son.

Esa pregunta no sólo es molesta porque su esencia sea intrusiva, sino porque si no se te da la gana de contestarla, entonces se asume, automáticamente, que algo escondes. ¡Sí! Escondo mi intimidad de los metiches morbosos que no tienen nada que hacer con esa información.

A mí qué me importa con cuántas mujeres se acostó mi marido o mi novio o el chico con el que salí. No, no me importa, no me interesa; es más, ni siquiera me lo pregunto porque no es de mi incumbencia.

Cada quien tiene derecho a acostarse con cuantas personas se le dé la gana. Es su cuerpo, es su vida, eso no te hace ni una puritana ni una puta. Y quien pretenda calificarte o designarte un adjetivo basado en esa respuesta, que en primera instancia no debiste dar, pues es un perdedor.

Y yendo hacia el otro lado, también hay muchas Cirilas que les encanta andar haciendo ese tipo de preguntitas a su Cirilo y luego, para acabarla de amolar, se enojan porque la respuesta no les gusta. ¿Cómo la ven? Esas sí salieron más c@bronas que bonitas.

Eso sí, recuerdo a una prima de una amiga (parece chiste pero es real) que a todos sus nuevos novios, cuando le hacían la preguntita bendita, ella les respondía que él era el segundo. ¡Vaya barbaridad! No sólo se había acostado con la mitad de México, sino que a todos los pobres incautos que le preguntaban esa tontería, se las aplicaba más inteligentemente. Ella sólo se reía y argumentaba que “a pregunta incómoda, respuesta estúpida”.

Y como ella, muchas mujeres tienen una respuesta de emergencia ante esos casos.

Una Cirila disfrutaba de asustar a los Cirilos metiches con una cifra estratosférica y luego, cuando no podían ocultar su cara de asombro, simplemente les decía “no preguntes cosas que no puedas lidiar con su respuesta”. Magistral.

Otra respuesta de emergencia que me fue confesada en una conversación en la que todas, mujeres cínicas del amor, nos reíamos a costas de las respuestas de otras, fue: “adivina”. Así, Cirilo en cuestión intentaba adivinar y soltaba un número al azar que, por lo regular, no era ni la cuarta parte de la realidad. Luego Cirila los abrazaba y les decía “además de guapo, eres adivino” y entre broma y broma se salía del paso.

Yo nunca tuve una respuesta de emergencia; por lo menos, nada preparado ante ese tipo de preguntas que nunca se debieron haber hecho. Pero lo que siempre dije algunas veces de una forma y otras de otra, fue: “esa es una duda que nunca vas a resolver”.

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