El mercado de Cirila

Después del primero, llega el segundo y dicen que ése es el bueno.

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Anna Bolena Meléndez 28/02/2014 00:00
El mercado de Cirila

¡Ah, los tiempos han cambiado! ¡harto, mucho, reteharto! Antes el divorcio era cosa del demonio, las personas pasaban su vida entera infelices al lado de un monigote (a) a quien ya no soportaban, con tal de no caer en la terrible vergüenza de divorciarse.

Ahora, dicen que el segundo es el bueno… no lo digo sólo yo, lo dicen muchos que han estado casados o vivido en amasiato y luego, tras un truene seguido por un año bobo (año post divorcio o post truene de amasiato), encuentran, por fin al amor de su vida.

Voy a parafrasear a una Cirila que habla hasta por los codos: “Been there”.

Sí, señores, cuando uno ya pasa de los treinta es muy posible que tenga en su haber sentimental, un matrimonio fallido o un amasiato frustrado, y luego, ahora sí con menos ansiedad, encuentre a alguien que lo haga plenamente feliz.

Lo que pasa es que parece que en los noviazgos uno aprende qué quiere y qué no, pero luego, cuando se va a vivir con alguien o se casa, aprende a quién quiere meter a su casa y a quién definitivamente no. La desesperación por tener una pareja estable pasa, puesto que ya la tuviste y no resultó muy bien que digamos. Así te conviertes en ese foco al que hasta las tías más intensas ya no se atreven a molestar con, “¿tú pa’cuando?”, porque saben que cuando lo intentaste, te fue como a los perros en misa. Eso tiene de bonito el primer divorcio. ¡Se acabó la presión familiar!

¿Y qué es lo primerito que uno tiene que hacer antes de sumergirse en el año bobo, del cual nadie se salva cuando se separa o divorcia? ¡Vender todo! ¡Tirar todo! ¡Romper absolutamente todas las fotos en las que él salga guapo y tú te veas bien contentota! ¡Sacarlo de tus redes sociales y, de preferencia no andar chismeando en tus álbumes de fotos!

¡Qué peor tortura que uno durmiendo sobre la misma cama! Por eso, el que se queda en la casa en donde vivieron, puede que la tenga más cómoda, pero yo sí les digo que prefiero mil veces una mudanza y aire nuevo refrescado a que todos los días cada santo rincón me recuerde algo del ex. ¡Yiac!

Por eso hasta una página de internet salió en la que los tronados promocionan sus cosas de casados y así se deshacen de ellas con dignidad. ¿Qué hacer con ese anillo de compromiso que te causa ganas de vomitar después de que lloraste como Magdalena sobre él cuando te lo dieron? ¡No lo vendas por tres pesos! Probablemente haya alguien que lo quiera y esté dispuesto a darte lo que cuesta y no minucias. www.heywapas.com (ahí les paso el dato por si lo ocupan…).

Cada que un matrimonio/concubinato acaba ya se tiene la suficiente carga emocional encima como para sumarle el encarte por los bienes por los que te andabas arrancando los pelos.

Lo mejor es ser sensato y saber que todas esas cosas luego huelen a popó, desde una tele, hasta el peluchito que te regaló cuando cumplieron dos meses de haberse visto por primera vez. Así que sin miedo atrévanse a mandar todo a la goma, desde comprar un tele nuevo, hasta quemar el bendito peluchito que cada que lo veas vas a querer tirarte por la ventana.

Lo bueno es que después del primero, llega el segundo y dicen que ése es el bueno… Ya les contaré.

 

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