Las flechas mágicas de Cupido

Dudo que una agencia de citas “profesional” tenga el partido ideal.

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Anna Bolena Meléndez 26/02/2014 00:00
Las flechas mágicas de Cupido

Miraba mala televisión mientras se acercaba mi hora de dormir (que es más o menos la misma hora que la de las gallinas), en eso salió un comercial de una agencia de citas profesional.

¡Agencia de citas profesional! ¡En dónde quedó la bonita costumbre de dejar la llegada del príncipe azul o del sapo real, al destino! Ahora las Cirilas y los Cirilos traen de los pelos las posibilidades y con suerte obligan a Cupido, a punta de estadísticas y probabilidades, a que aparezca, con su flechita mágica, al amor de la vida.

Uno agarra y le marca al número en pantalla “¡pero llame ya!” Te generan un expediente y entonces la experta en relaciones busca todos los perfiles que puedan ser compatibles para ti. ¡Superromántico!

Recuerdo cuando muchas veces, mis amigas que conocen muuuucho mejor mis gustos que una caza–citas profesional, me presentaban Cirilos que según ellas eran perfectos para mí. Ahí les va, una vez uno me salió con un aliento tan terrible, tan terrible, que tuve que decirle, en su cara, que no había ni la menor posibilidad de que yo le diera un beso con esa rata muerta que se le escondía en las muelas.

¿El hombre qué hizo? ¡Pues no volverme a llamar! ¿Qué más va a hacer? Además de no ser muy caballeroso y decirle a mi amiga que yo era una pesada y presumida. Pobrecillo, no pudo con la verdad desnuda y optó por el camino bajo.

Otra vez, recuerdo claramente cómo una gran, gran, gran amiga me habló durante toooooda una noche sobre un Sutanito que dizque era perfecto para mí: guapo, guapísimo (chicas: por favor nunca eleven las expectativas de su amiga soltera, eso va en detrimento de sus planes), simpático, agradable… mejor dicho, todo un partidazo para mí que, para ese momento, me preguntaba si yo mostraba estar desesperada o mis amigas estaban más desesperadas por mí, que yo.

Salimos. Juro por Rosita Fresita que nunca en mi vida me había aburrido tanto con alguien. El hombre era menos audaz que un tren en reposo. Y él, según una mujer que me conoce como la palma de mi mano, era un gran prospecto para príncipe azul.

Así que sí, permítanme dudar que una agencia de citas “profesional” que simplemente hace un arrojo de los gustos y disgustos de Ciril@, tiene una lista de buenos partidos para todo el mundo.

Todo esto lo que me pone a pensar no es en las capacidades de unas personajas sin credenciales para adivinar quién es el amor de la vida de quién, sino la maravillosa amalgama de posibilidades de negocios que los nuevos modelos de amor plantean.

¿Estás desesperada? ¡Yo te consigo un hombre! ¿No tienes tiempo ni de salir a la calle porque tu profesión te absorbe tanto que ni los millones que ganas te sirven para encontrar a una pareja que te haga saltar el corazón? ¡Perfecto! ¡Nosotros sacamos a otro workaholic de nuestra lista de clientes que tenga un día al mes para concertar una cita!

Así que ya saben, Cirilas y Cirilos del planeta de las citas de cartón, no se vayan a dejar sacar su lanita por desesperados que estén. No crean en el “¡llame ya!” ni en el: “¡Pero espere! ¡hay más! ¡Si llama en este momento le concertamos dos citas por el precio de una!” Mejor sigan saliendo a citas de pacotilla con los personajes que sus amigos juran que serán buenos partidos y en una de ésas, cuando Cupido esté de buenas, darán con el príncipe azul.

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