La mentira más famosa del mundo

Cuando uno entra como la segundona, ya no hay nada qué hacer.

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Anna Bolena Meléndez 19/02/2014 00:42
La mentira más famosa del mundo

Pregunta del día: “Entré a trabajar en una oficina. Mi jefe me gusta, le gusto a mi jefe, ¿lo malo? Es casado, pero me dice que no tiene prácticamente nada con la esposa y que dentro de poco tiempo se va a separar de ella, sólo que su hija como que agarre la onda y luego estará conmigo. Yo no quería clavarme, pero la verdad es que, después de dos meses de relación un tanto escondida, es demasiado tarde…”.

Respuesta del día: ¡OMG! Primer punto: ¿De cuándo acá le creemos esos choros mareadores a los hombres? Está bien… está bien… seré más sensible, pero es que no logro entender cómo es que esa línea tan manida sigue teniendo su efecto en muchas Cirilas (más de las que creen).

Lo peor del asunto es que cuando estás escuchando a tu pobre amiga llorar sobre tan trillado argumento, lo único de lo que dan ganas es de darle un zape por ilusa y gritar un gran “¡Ay, no maaaaaaaaaa!” por su ventana.

Si me hubieran dado un peso por cada vez, desde la primera vez que escuché a una Cirila confesarme que se le comió el cuento a Cirilo de que va a dejar a la esposa por ella, les juro por la manzanita mordida que tendría una buena cuenta de ahorros.

Y es que no entiendo cómo es que no se dan cuenta de que las estadísticas, en cuanto a este punto en especial, siempre jugarán en su contra. No es juicio, es simplemente un zape para que abran los ojos.

Cuando uno entra como la segundona, ya no hay nada que hacer. Cirilo jamás va a dejar a su esposa por ti. Probablemente te presente a sus amigos cómplices de sus travesuras, probablemente hasta te quiera dar caramelo diciéndote que eres su novia y que esa vieja loca a la que tiene por esposa no es ni la mitad de linda que tú eres, probablemente (y les digo porque conozco a un Cirilo en esa situación) hasta te ha presentado a su familia, pero jamás —bájate de ese bus— jamás en la vida vas a ser su mujer.

¿Qué trae consigo el aceptar una relación como ésta? ¡Muuuuuchas humillaciones! No importa si eres la segundona de un noviazgo neonato, la segundona de un comprometido o la segundona de un padre de familia: la que nació pa’ segundona, segundeando se queda, pero jamás accederá a la primera parte, hasta que no busque a uno que no tenga ese vagón ocupado.

Entonces, regreso a la pregunta del día: Cirila, escucha a tus amigas que, te aseguro, no te están diciendo nada más que la puritita neta del planeta: “Ese hombre no te conviene”, es cierto. “Si de verdad te quiere, que primero la deje y te busque”, eso, hasta el día de hoy, no conozco a nadie que lo haya hecho. “Tú te mereces algo mejor”, ¡en efecto! ¡Pero búscalo, mi reinis, porque ahí sentada en las piernas de tu jefe casado no lo vas a encontrar.

El camino de la amante es un camino que rara vez termina bien. Lleno de vergüenzas, de humillaciones, de dolores del corazón que comienzan en el momento en que Cirila se come el cuento de que Cirilo va a dejar a su mujer por ti.

Ese “yo voy a separarme de mi esposa pero…” es el “érase una vez…” del amantazgo y, te garantizo, no concluye con un final feliz.

Así que deja de andarte columpiando en la corbata de un hombre casado que tiene los gumaros tan azules como para sostenerte, en la cara, la mentira más famosa de la historia, más aún que la de Bill Clinton y: “I did not have sexual relations with that woman…”

Ahí está la respuesta. Ahora te suplico, por el amor a los gusanitos de maguey: ¡salte de ahí y gobiérnate!

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