Cirila desesperada

Uno no tiene que andar convenciendo a nadie para que se “anime”.

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Anna Bolena Meléndez 17/02/2014 00:00
Cirila desesperada

No sé qué es peor, si estar tan desesperada por casarte que casi obligues al hombre con el que estás a que “de el paso” o ponerte a llorar cual loca maniaca en público (frente a tu Cirilo) porque no se quiere casar contigo.

Aquí no me voy a dar lapos de santidad. La neta, la neta, la neta, en algún momento de mi vida la presión hizo de las suyas y, al ver a todas mis amigas casarse, me entró un poco (bastante) de desesperación.

Lo que pasa es que, tras pensarlo detenidamente, comprendí que la presión social es una porquería y que la desesperación sólo me iba a llevar a ahuyentar a cuanto Cirilo me pelara el diente.

Así que decidí, una mañana cualquiera, en mi departamento de soltera, que me importaba un bledo si se casaba todo el mundo menos yo, que, en el peor de los casos, sería la tía solterona con un millón de perros (soy alérgica a los gatos), pero desesperada ¡jamás!

Y es que si digo que no sé qué es peor, si la desesperación o ya de plano ponerse de tapete de esa manera, es porque lo vi con estos ojos que se han de comer los gusanos. Aquella Cirila, después de varios (muchos, demasiados) tequilas fondo blanco, hizo un show al mejor estilo TNT y, aunque yo tampoco pelé el cobre tan hondo en mi época de presión social, pude comprender de dónde venía su dolor que la llevó a hacer uno de los osos más grandes que he presenciado en mi vida adulta.

Algo que no podemos olvidar (nunca, nunca, no importa cuán desesperada puedas estar) es que entre más presionas a tu Cirilo para que se anime a tirarse al vacío que les genera a los hombres el matrimonio, más se aleja y se rehúsa. Uno no tiene que andar convenciendo a nadie para que se “anime”, el matrimonio es una decisión adulta y, definitivamente, no es “el paso que sigue”.

Muchas mujeres piensan, no sólo que el matrimonio es la solución a todas sus angustias y todos sus quebrantos (como diría Luismi), sino que hasta es la solución para sus problemas de pareja; luego, piensan que son los hijos, pero esa es otra historia.

Una relación no se va a mejorar por casarse de blanco, en todo caso, mejorará el día de la fiesta, pero cuando las luces se apagan y el DJ se regresa a su casa, los problemas siguen siendo los mismos, sólo que ahora con un contrato de por medio que les puede generar asfixia.

El matrimonio está subvalorado, y no lo digo porque ya nadie quiera casarse sino porque muchos se lo toman muy a la ligera, de ahí que la tasa de divorcios sólo se incremente con el paso de los años. Ahora casarse es un trámite que muchas quieren cumplir para pasar a la casilla de divorciadas, casilla en la que se les quita la ansiedad por la presión social. Total, ya se casaron, no funcionó, pero ya cumplieron en su rol con la sociedad.

He llegado a escuchar a Cirilos que dicen que las divorciadas son la onda porque ya se sacaron del sistema la desesperación por el matrimonio. Ya se dieron cuenta que no es como lo pintan y prefieren ser libres como el viento (también como dice Luismi).

Pero es que eso de ponerse a hacer drama porque tu Cirilo es un c@brón que no se quiere casar contigo, me parece un poco exagerado. Si tan c@abrón es, pues pa qué te quieres casar con él ¿crees que se le va a quitar? ¡Si no es gripa!

Así que, estimadas Cirilas del planeta de desesperadalandia, por favor no se anden poniendo de tapete que pelar el cobre por un anillo es bastante patético. Sobre todo cuando lo haces en el día de San Valentín.

´Ta Lueguito.

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