Sin dramas por la vida

Pocas veces uno está preparado para afrontar lo que llega.

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Anna Bolena Meléndez 31/01/2014 00:00
Sin dramas por la vida

Ni cuenta me di cuando la lección estaba oliéndome los tobillos. Ni cuenta me di de que era hora de dar un nuevo paso hacia mi crecimiento espiritual, hacia mi sabiduría interna que busca, entre los recovecos de mi alma, comprender el porqué de esta vida y qué es lo que hago en ella.

Ahora comprendo más, ahora, cuando la vida me pone a prueba, cuando la vida me exige responder como aconsejo hacerlo, es que miro de frente el momento de dar cuentas y de ser quien íntegramente creo que debo ser. Ahí, justamente, cuando estoy frente a ese gran grial que contiene sabiduría es cuando más miedo da porque pocas veces uno está preparado para afrontar lo que llega, pero nunca, la vida, nos hará pasar por cosas que no somos capaces de soportar.

No estamos preparados para nada, la realidad es que nos preparan para resolver problemas y ecuaciones trigonométricas, pero no para las adversidades de la vida.

Si nos quedamos sin trabajo, el mundo se viene encima.

No nos detenemos a pensar que algo nos querrá decir la vida, algo es lo que tenemos que aprender, algo es lo que tenemos que saber, algo es lo que tenemos que experimentar para
entonces, con más sabiduría aún, seguir adelante.

Todo lo que llega a nuestra vida es un drama, desde una adversidad hasta la muerte, olvidamos que parte de la vida es vivirla y que viviendo es que uno aprende a vivir. Que los
obstáculos, las enfermedades e incluso el abandonar este plano existencial, es parte de un gran y majestuoso plan que, simplemente, no tenemos la capacidad de comprender, pero con el solo hecho de entender que no lo comprendemos, basta.

Por eso hoy hago un homenaje a quienes tienen esa bella sabiduría, a quienes no tienen miedo de vivir, ni de reír ni de cometer locuras. A quienes no le temen a la vida, mucho menos a la muerte, y si le temen por lo menos no dejan de vivir sólo porque exista ese temor.

Rindo un respetuoso homenaje a quienes pasan por mi vida para enseñarme tantas cosas, a quienes afrontan este tren de existencia con una destreza que me obliga a ser mejor, a salirme del cuadrado de lo común, a exigirme más grandeza en el alma, a quienes me fuerzan a adquirir ese temple tan necesario para trascender.

Esta vida es tan significativa como uno quiera verla, hay quienes la pasan en blanco, hay quienes viven su vida a través de otra vida, y hay quienes deciden sacarle la última gota de alegría a su existencia, sin importar qué tan pedregoso pudiera ponerse el camino.

Para esos apasionados de la vida, que siempre tienen una sonrisa, para ellos, los que hablan con amor y miran con compasión es que hoy dedico mis palabras.

Porque no encuentro mejor inspiración que dejarme guiar por el ejemplo de esos seres de luz que sin importar las pruebas que la vida les ponga, siguen avante proyectando esa luz que nunca se les mengua. Porque no hay nada que me llene de tan grandes aprendizajes que observar a alguien caminar por el fango con una sonrisa, y en vez de quejarse y lamentarse por lo viscoso del suelo, sacan lo mejor de ello y se untan la piel de piso a techo para saciarse de todo lo que vivir implica.

Para esos seres de luz que conozco y que la vida me ha premiado con poner  en mi camino, que diariamente me enseñan a sonreír sin importar cuan oscura y fría pueda estar la noche.

Para ti… tú sabes quién eres.

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