Mis deseos cirilianos en esta Navidad

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Anna Bolena Meléndez 20/12/2013 00:00
Mis deseos cirilianos en esta Navidad

Ya llegó la Navidad, siento como si fuera ayer que estaba celebrando la Navidad pasada. Ahora estamos un año más viejos y ojalá aplique el: un año más sabios.

Si algo bonito tiene la Navidad es que nos pone reflexivos, emocionales y amorosos con la familia. Esta época tiene la gran cualidad energética de reunirnos de corazón, aunque la distancia no nos permita darnos un abrazo.

Así es como llegan todos los pensamientos que recapitulan el año a punto de terminar y se enmarca a la Navidad como un escalón antes de comenzar de nuevo. Una posibilidad de ponerle borrón y cuenta nueva a todos los errores que cometimos y a las cosas que dejamos de hacer, a los arrepentimientos que nos llegan con la emotividad del momento y a los deseos que queremos convertir en realidad de aquí a un año.

Hace mucho dejé de desear cosas materiales, hace mucho que mis deseos dejaron de reducirse a un carro más nuevo o a una casa más grande. Ahora mis deseos, y espero que los suyos también, van mucho más allá que una colección de latas que pasan de moda con el tiempo o una pila de ladrillos que, a la larga, no tiene ningún sentido si debajo de ellos no hay una hermosa familia.

Hoy les quiero dedicar mis deseos a ustedes, a mi familia que está lejos, a mis amigos y hasta a mí misma. Porque los deseos nos llenan la vida de esperanza, pero es por eso que hay que saber pedir y desear, para que el universo sepa proveernos de las verdaderas cosas que nos hacen felices. El resto llega por añadidura.

Les deseo que cada día tengan la capacidad de sonreír, que cada paso que den lo den con infinito amor a ustedes mismos, defendiendo la integridad, que es la que nos hace sonreír más a menudo. Les deseo que cada año que pase esté lleno de aprendizajes, que comprendan que nunca es tarde para pedir perdón y mucho menos para perdonar.

Les deseo que mientras tengan vida, tengan esperanza y fe, el amor los sorprenda en todas sus magníficas formas. Les deseo paciencia, tolerancia y sabiduría. Que cada una de las cosas que pase en su vida tenga un significado y no sean simplemente estímulos en blanco. Les deseo que hasta los dolores los hagan crecer y que las alegrías no nublen su propósito de vida.

Deseo que haya menos guerras, que el inmenso amor que somos capaces de dar a quienes más queremos se proyecte de todas las formas posibles con prismas de colores e ilumine el mundo con buena energía.

Deseo que abramos los ojos y nos demos cuenta de que este mundo es de todos por igual, que las diferencias sociales, de especie y de forma no son más que espejismos que nos hacen perder el suelo y dejar de ser más humanos.

Deseo que tengamos compasión, que nuestras más profundas fibras se expongan y nos dejen sentir el dolor ajeno en pequeñas punzaditas al estómago, que nos recuerden que ser humano es tener humanidad.

Deseo que el mundo sea un lugar con más benevolencia que maldad, que este año en el que los niños crecerán un poquito más, lo hagan con la conciencia que este planeta necesita para seguir sobreviviendo.

Nos deseo tranquilidad en el alma, silencio en la mente y paz en el corazón. Nos deseo una burbuja de luz blanca alrededor de cada uno de nosotros y de nuestras familias, que nos proteja y nos guíe por un camino de amor.

Les deseo que todos sus deseos se cumplan, que disfruten a sus familias y que den tantas gracias que, aunque sea por una noche, nuestro mundo sea un mundo mejor.

¡Feliz Navidad y un Nuevo Año lleno de amor, paz y libertad!

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