Cirilos en el ring

Es mejor engancharse en una discusión que los haga crecer como pareja.

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Anna Bolena Meléndez 19/12/2013 04:01
Cirilos en el ring

Hace unos días, en la mitad de una tertulia con un Cirilo que me dejó muuuuuucho tema de columna, mencionó algo que no es más que la puritititita verdad: uno puede pelear con su pareja en el momento que lo desee; encontrar una pelea es más fácil de lo que uno se imagina.

¡Uff! Y recordé todas esas veces en las que he sabido de peleas que me parecen absurdas, tan absurdas que no tengo ni la energía de discutirle a mi amiga Cirila que intenta encontrar empatía con su berrinche. Muchas veces en silencio, no puedo hacer más que darle la razón al pobre de Cirilo que no se dio cuenta de que su chica andaba veintiochuda y fue la hormona la que hizo de las suyas.

Luego, surfeando en las olas del Twitter, me encontré con una cuenta que se llama @WeFoughtAbout y que tiene como tema principal, todas y cada una de las peleas de una pareja. Alan y Claire relatan, cada uno por su lado, el motivo de la pelea del día. Con 98 tuits en su TL y un promedio de dos peleas por semana, estos personajes me hicieron caer en cuenta de que 90% de las discusiones en pareja no son más que puras mamhadas. Y que 80% de ellas es la hormona de Cirila asomándose por las rendijas.

“No me peló porque estaba jugando con su juego de video”, “no me avisó que llegaba una hora tarde a casa”, “Cirilo llamó a Sutana su amiga favorita para chatear”, “Cirila me dijo que estaba exagerando” y así… cuanta estupidez que terminan lacerando la relación.

Nunca he sido peleonera, por lo menos no con mi pareja, de hecho, por momentos pensaba que tenía mucha suerte encontrando novios que no les gustara pelear, sin darme cuenta que yo misma, por mi parte, evito a toda costa una batalla campal. Mejor hago puchero y me salgo con la mía, que siempre será un beso y un abrazo.

Pero la neta, la neta, es que sí escucho que todo el mundo pelea constantemente con sus parejas, si no peleas, por lo menos discusiones que, aunque terminen rápidamente en un kiss and make up, hacen que ambos pasen un momento desagradable.

Alguna vez escuché el sabio consejo de alguien que me dijo que hay que escoger las batallas y no hay nada más cierto que eso. Digamos que es mejor engancharse en una buena discusión que los haga crecer como pareja y no en una que data simplemente de no haber hecho tal cosa de tal manera.

De por sí convivir con alguien es complejo y, la verdad sea dicha, somos las Cirilas las que más atentamos en contra de esa tranquilidad por esa gana de convertirnos en mamás regañonas y sermoneras que nada más atarantamos a Cirilo.

Ellos no se quedan atrás, sobre todo cuando uno va y, con muy mala puntería, le atina al macho interno y su Cirilo berrinchoso le da por hacer una escenita por nada.

De eso se tratan las peleas, por un lado, de llamar la atención, por otro, de dejar respirar a la hormona que cuando uno anda veintiochuda se rebela en contra de nuestra propia voluntad. Lo bueno de eso es que los Cirilos tienen muy claro que, cada veintiocho días no es un buen momento para prensarse de una pelea, sino que es, por el contrario, el grandioso momento de dar el avión; de preferencia un Boeing 777.

Por eso, mis estimad@s Cirilas y Cirilos peleoneros, los invito a que si van a pelear que sea nada más para poder tener un rico y placentero make up sex.

¡Ta lueguito!

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