Valiente Cirilo

Y lo peor de todo, es que ellos juran que eso le hará menos daño a Cirila.

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Anna Bolena Meléndez 12/12/2013 00:20
Valiente Cirilo

Hay un bache en la percepción de los Cirilos ante las Cirilas. Algunos creen que es mucho mejor, más gallardo, menos doloroso, más caballeroso, terminar una relación de a pocos que de un solo tajo.

Sí, todos los Cirilos se han encontrado en la incómoda necesidad de terminar una de esas relaciones que se les salió de las manos sin siquiera darse cuenta. Una de esas Cirilas, que gracias a su verborrea, lograron enamorar y luego no saben ni qué hacer con ella, dónde ponerla, por cuál sifón sacarla.

Entonces, entra este bizarro discurso masculino que, con el fin de que la pobre enamorada y no correspondida Cirila no enloquezca, lo mejor es irla zafando de a poquitos, así como si pudieran, con esto, enfriar las cosas y luego, como que no quiso la cosa, desaparecer en el mismo mundo de los calcetines impares.

Esto es un básico, clásico, típico “hacer ¡PUFF!”. ¿A quién no le han aplicado ese ¡PUFF! en la vida? De repente juras que tienes una relación y, de repente, te das cuenta de que, por los laditos, te han ido aplicando el “sale, gracias, nos vemos, bye”.

Y, lo peor de todo, es que ellos juran que eso le hará menos daño a Cirila. Que si la cortan de tajo, desde el sensato momento en el que se dieron cuenta de que esa relación no iba para ningún lado, Cirila se va a cortar las venas con galletas de animalitos. Entonces optan por aplicar su barata y mal fundada teoría que consiste en simplemente bajarle la llama al fogón del amor, aunque en ello no quepa bajarle también la llama al fogón de la cama.

Mejor dicho, aplican el “mejor vamos más despacio” sin que uno se sospeche que ese más despacio acaba cuando la relación se detiene por completo. ¡Nos salieron más c@brones que bonitos!

Déjenme decirles, Cirilos que piensan que en realidad esta es una buena táctica, que es la peor táctica del planeta. Que las Cirilas somos lo suficientemente fuertes como para aceptar que un bicho paleolítico se va de nuestro lado y tenemos la suficiente capacidad de seguir viviendo sin ustedes. Sí, sufriremos, lloraremos, probablemente enloqueceremos, pero se nos pasará. Punto. No se preocupen de más que no esperamos eso de ustedes.

Eso de aplicar la fantasma y comenzar a desaparecerse de a poquitos, no es más que una cruel forma de desquiciarnos con alevosía y ventaja. Sí, usted, Cirilo a punto de perderse en la tierra de los calcetines impares, termina una relación de tajo, con la verdad fría: “Ya no quiero nada más contigo, suerte, no hay poder humano que nos haga volver y hasta lueguito”, Cirila podrá llorar hasta la pataleta, pero no tendrá ninguna pregunta que hacerse, la cual la metamorfosee en Cirila psyco.

Sin embargo, con su pinchurrienta táctica de “a poquitos” lo único que logra es ponerle a funcionar la cabeza a Cirila y llenarla de un millón de preguntas que no sólo la enloquezcan sino que le hagan, a usted, más difícil la partida.

Todo indica que esa misma táctica de dejar a Cirila salir de a poquitos no es más que un mandato de su macho interno que se traduce en la típica de no dejar ir a Cirila. Y es que la valentía de un caballero no se refleja, necesariamente, en su forma de proteger los sentimientos de Cirila, sino en su capacidad de dejarla ir, en contra de sus más primarios instintos masculinos.

Por eso, querido Cirilo entre calcetines impares, le aconsejo que la próxima vez que se encuentre en esta situación no sea egoísta y se esconda tras el grandilocuente pretexto de no hacerle daño a una mujer, porque ahí le van las nuevas no tan buenas: le hace más daño en su contradictorio afán de proteger sus sentimientos, que cuando cree que le va a dar una estocada seca.

Por último y para complementar mi retahíla: ¡No subestime a Cirila!

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