¡Ya supéralo, Cirila!

Hay que abrir bien los ojos y aprender a descifrar tus sentimientos a tiempo.

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Anna Bolena Meléndez 11/12/2013 00:14
¡Ya supéralo, Cirila!

Uno no cree que existan despechos que duren más de cien años. Eso se le deja a las novelas, en las que un amor es capaz de trascender todas las barreras del tiempo. Pero estamos equivocados, sí existen Ciril@s capaces de seguir enamorad@s de la misma persona con la que tronaron hace una eternidad y, con ello, cargarse el resto de relaciones que llegan con el tiempo.

Por lo regular, estos despechos que parecieran no tener un final, son causados por el remordimiento de no haber hecho las cosas bien y como consecuencia haber perdido a aquella persona que se convierte en “el amor de la vida” una vez se va de la misma.

“Uno no sabe lo que tiene, hasta que lo pierde”, es verdad, pero este dicho no dice: engánchate para siempre y necea con el destino. Muchas veces perder a una persona y luego darte cuenta de que sí valía la pena, no significa que haya que dedicarle un viacrucis el resto de la vida, sino que hay que abrir bien los ojos y aprender a descifrar tus sentimientos a tiempo y no ser parte del ganado emocional que vive a punta de clichés ajenos.

Yo prefiero creer en el destino, prefiero pensar que haber perdido en el pasado a esa persona que me hizo culpabilizarme sin control, fue simplemente para darme cuenta de que hay algunos errores que no se pueden cometer so pena de apechugar las consecuencias. Aprendí que no hay que ser tan bruto, ni tan elemental como para únicamente valorar a alguien ya que se ha ido y que más vale tener bien claros los sentimientos antes de cometer una tontería.

No creo, tampoco, que el hecho de perder a alguien que valga la pena, tenga que ser el equivalente a toda una vida de arrepentimientos. Creo, fervientemente, que la mejor forma de honrar la vida es aprendiendo de los errores para no cometerlos en el futuro. Pend... no es el que comete la pend... sino el que la repite.

Creo que parte de la vida es perder varios amores, amores que cuando por fin dejas ir y haces la paz con los designios cósmicos, te dan las razones suficientes como para entender su partida. No te puedes clavar durante años a pelear contra la pared del destino y cegarte a que esa era la persona adecuada y tú, por imbécil, la dejaste ir.

Se vale luchar, no me malentiendan. De hecho, luchar por amor es un acto valiente, pero estancar la vida en una lucha que jamás tiene respuesta, es una pérdida de tiempo y a la vez un acto de cobardía por no permitirte conocer lo nuevo que tu corazón tiene por descubrir.

La única forma de cerrar el pasado es comprendiendo esto. Si esa persona que tanto valía la pena se fue, pues no hay nada más que hacer que sacudirse el polvo, limpiarse la sangre y volver a enfrentar al amor con la misma valentía con la que luchaste y supiste entregar las armas.

Seguir adelante es darle chance a la vida para que todo se acomode. Si esa persona ha de volver, volverá, y seguramente tiene más probabilidades de hacerlo si le das su tiempo para que también valore la situación. Si das un paso hacia atrás y emprendes tu retirada con la frente en alto, le das permiso al universo para que te provea lo que te tiene preparado.

Deja que la vida te pase. Deja que la vida mueva tus cartas sabiamente y no te empeñes en hacer regresar a alguien que probablemente no te hará feliz, porque por estar esperando a que esa puerta se abra, puedes perderte los centenares de puertas y ventanas que se te abren alrededor ofreciéndote experiencias maravillosas.

Deja que la vida te pase… y si dentro de todos esos acontecimientos que están designados para ti, está el que aquel Cirilo que se fue, regrese, entonces la experiencia habrá sido más enriquecedora. Habrás comprendido más a fondo el porqué de su partida y podrás comenzar todo de cero y no desde el enganche añejo que no te permitió evolucionar.

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