Cirila parlanchina

¿No les pasa que se despiertan y ya quieren empezar a platicar de todo?

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Anna Bolena Meléndez 04/12/2013 00:00
Cirila parlanchina

Un estudio demostró que las mujeres hablamos 20 mil palabras al día, mientras que ellos solamente hablan siete mil. ¡Santa evolución, Batman! La última vez que leí sobre un estudio de estos, las mujeres hablábamos 13 mil y ellos cinco mil. O andamos muy parlanchinas o ese estudio se equivocó, pero lo que sí es cierto es que hablamos mucho más que ellos y para eso, no se necesita ningún estudio.

¿No les pasa que se despiertan y ya quieren empezar a platicar de todo con su Cirilo? Desde los planes de las vacaciones hasta el último artículo de belleza que leíste en ActitudFem (;) Mientras, él te mira y telepáticamente te pregunta: “¿Como a qué horas te callas?” aunque no lo diga porque obvio le aplicas la ley del hielo el resto del día; y eso es muy malo para nuestras 20 mil palabras.

Mientras nosotras amanecemos con 20 mil palabras para gastarnos, ellos amanecen con siete mil que deberán administrar en el transcurso del día, y como en el trabajo no pueden andar callados como unas momias, pues les toca comunicarse telepáticamente con nosotras.

Cada amanecer es como si empezáramos a jugar Monopoly desde ceros, con todos los billetitos intactos y ni una sola propiedad, así nosotras tenemos todo un día por delante para hablar, hablar y hablar. Y cuando se nos están quedando palabras por gastar, llamamos a alguna amiga para exprimir hasta la última letra.

Hay veces que hasta detengo mi tren de ideas para preguntarle a Mr. JC (que tiene la paciencia del Santo Job) si es que ando hablando demasiado. Es que de repente me escucho y me aturdo y por eso prefiero cerrarme la boquita y dejar de aturdir a mi marido con mi derroche lingüístico.

Es por eso que los Cirilos aman los jueguitos de video o ver el fut o jugar ajedrez. Fíjense que todo lo que les atrae son situaciones en las que la derrama de palabras es limitada a mentarle la madre a un referi o a un niño de nueve años que les rompe su mandarina en gajos en Resident Evil online.

Lo que pasa es que nosotras, que nos agredimos con facilidad, pensamos que es que Cirilo anda de antipático y no quiere platicar con nosotras. Segurito aquellos días en los que tiene varias reuniones o una presentación anda más silencioso que nunca y se escuda en que tiene la cabeza en otro lado, lo cual es cierto, pero también intenta no acabarse sus escasas siete mil palabras hablando sobre el cereal del desayuno.

Por ejemplo, justo en este momento (8:45am), Mr JC se acaba de gastar cuatro palabras antes de sacar a nuestra perrita Mayath “ya venimos, mi vida”, no sé si las comas cuenten, no creo, pero si calculamos sumando las que se ha gastado mientras trabajamos en la cama (digamos unas cien) ya sólo le restan seis mil 896 (¿hice bien las cuentas? Dije que soy buena con las palabras mas no con los números) y eso, en términos Cirilos femeninos, no es nada, eso es lo que nos queda para gastar en la cena.

¡Pobres! ¿Se imaginan pasar un día con una tercera parte de palabras de las que tenemos? ¡Oh no! Sería como irse de shopping sin presupuesto ni para calzones.

Por eso hay que entenderlos, dejarlos que se callen para que nosotras podamos hablar y despilfarrar nuestras ansiosas palabritas que, además, no son acumulativas. Si no te las gastaste, no amaneces al otro día con 22 mil  sino que pierdes dos mil palabras. En esta crisis, uno no se puede dar el lujo de eso.

A mí hoy me quedan como 19 mil si es que no cuentan las palabras escritas porque si cuentan entonces… (haciendo cálculos) ¡oh no! ¡Ya me voy o se me acaban!

¡Adiós!

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