¿En verdad piensan que lo que hoy ven de nosotros, los animará a invertir? Parte 2

El pobre espectáculo en el Congreso dice más que mil declaraciones del gobernante y los altos funcionarios.

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Ángel Verdugo 11/07/2014 00:00
¿En verdad piensan que lo que hoy ven de nosotros, los animará a invertir? Parte 2

Las reformas constitucionales aprobadas el 2013, ilusionaron a no pocos ingenuos; además, sirvieron para que algunos las presentaran como un salto cuántico en el avance del país. Sin embargo, como sabemos, el diablo está en los detalles y éstos no se ubican en la Constitución, sino en las leyes reglamentarias. De ahí la importancia de su aprobación en materia de telecomunicaciones y también, parte no menor, cómo fueron concretadas.”

Con este párrafo terminé la colaboración anterior; dado lo sucedido en la Cámara de Diputados con su sesión de 20 horas más lo que vemos hoy en el Senado —durante las discusiones en comisiones de los dictámenes de las leyes reglamentarias en materia energética—, pienso que es correcto lo que le dije el miércoles, que debíamos seguir con el tema.

En política, solía decir don Jesús, la forma es fondo; en pocas ocasiones esta sentencia ha sido más certera que hoy. Si bien es de gran importancia la aprobación de ésta o aquella reforma, no perdamos de vista que ese acto refleja, más que la responsabilidad y visión de futuro de nuestra clase política, su renuencia al cambio; su conservadurismo frente a las grandes transformaciones registradas en el mundo desde hace cuarenta años.

En consecuencia, vender la aprobación de una o dos reformas como la cima de la gobernación, es una burla y el clásico recurso de la demagogia barata. En vez de eso, lo correcto —que además honraría al que hubiera operado para la aprobación de aquéllas—, habría sido la obligada autocrítica por la irresponsabilidad histórica frente al país y su desarrollo al haber incumplido —sistemáticamente— y desde hace muchos decenios, las tareas elementales del gobernante.

Por otra parte, si analizáremos objetivamente la forma mediante la cual se logró la aprobación de las leyes reglamentarias en materia de telecomunicaciones y radiodifusión en ambas Cámaras del Congreso, la confianza del inversionista potencial podría no ser la que hoy, muchos dan por descontada.

Avasallar al Congreso sólo con el número, sin ofrecer un solo argumento que contrarrestara los señalamientos de la oposición, no presagia un buen ambiente para la discusión de las leyes reglamentarias en materia energética en ambas Cámaras. ¿Acaso el único recurso con el que se cuenta, es la aritmética? ¿Tan malo es el contenido de las leyes reglamentarias?

Frente a lo visto estos días y lo que veremos en los siguientes, ¿es factible pensar en el optimismo de los inversionistas potenciales que estarían dispuestos a tomar riesgos en México? ¿Qué decidirían, al analizar diversos destinos para sus recursos? ¿La confianza necesaria más no suficiente para la toma de riesgos en un país que no es el suyo, se verá fortalecida con lo visto en nuestro Congreso?

Sin embargo, no tengo duda de que habrá inversionistas que estén dispuestos a tomar riesgos en México; sin embargo, ¿aquella es la imagen que nos ayudará a salir de la mediocridad económica y el estancamiento?

No hay duda en la importancia de lo aprobado pero, también en la forma como se aprobó. El pobre espectáculo en el Congreso, dice más que mil declaraciones del gobernante y los altos funcionarios de su gabinete. En éstas están el deseo y la ilusión, y en la rijosidad del parlamento las imágenes y vivencias que quedan grabadas en la mente del inversionista.

Esperemos pues a ver la suerte de las leyes reglamentarias en materia energética para volver al tema.

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