Las dudas desaparecieron: México es un país rico y Alemania, por el contrario, uno muy pobre

Los mexicanos habrán gastado en Brasil —por el campeonato de futbol—, cuando menos, 625 millones de dólares.

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Ángel Verdugo 18/06/2014 00:00
Las dudas desaparecieron: México es un país rico y Alemania, por el contrario, uno muy pobre

Lo que se lleva a cabo en Brasil ha contribuido —sin proponérselo—, a demostrar al mundo que México es un país muy rico. Asimismo, ha permitido corroborar que Alemania, por el contrario, es un país pobre.

Seguramente lo anterior llamará su atención pero, una vez pasada la sorpresa la incredulidad se apoderará de usted y dirá, este Ángel ya enloqueció, ¿cómo es posible que afirme esa tontería, o una exageración tan fuera de la realidad?

Todo el mundo sabe que lo contrario es lo correcto; todos los estudios que organizaciones multilaterales elaboran con cierta periodicidad —relacionados con la calidad de vida y el desarrollo humano, la calidad y oferta de su infraestructura de todo tipo para apoyar a los agentes económicos privados que buscan tener presencia en nuevos mercados o elevar la que ya tienen—, demuestran que México está, en el mejor de los casos, en la media tabla —para decirlo futbolísticamente—, y lejos de Alemania.

También, lo contrario de aquella primera afirmación lo demuestran los estudios en materia educativa y calidad y abundancia de su capital humano; hoy, prácticamente todo el mundo sabe que en México la educación es de pésima calidad, con sus honrosas excepciones. 

Si ahora analizamos los niveles de productividad en la casi totalidad de las actividades económicas, la calidad de sus productos y servicios y tomamos en cuenta el paupérrimo avance en materia tecnológica, es más que evidente —para los que no ven lo trascendente y determinante para juzgar si un país es rico o pobre—, que Alemania es un país rico y México, por el contrario, un país muy pobre. ¿De dónde sacaría Ángel entonces, lo que afirma?

Es más, dirían los que no van al fondo de las cosas y se dejan guiar por lo superfluo, México jamás podrá alcanzar a Alemania en lo que se refiere a los niveles de riqueza y calidad de vida de su población. Luego entonces, se preguntará usted, ¿por qué Ángel afirma que México es un país muy rico y Alemania, por el contrario, uno muy pobre?  

La respuesta es fácil; para encontrarla, lo que hay que hacer es tomar indicadores cuyo peso específico rebase el de los tradicionales, el de aquellos que dejan de lado lo esencial. Veamos uno de ellos —para que se convenza usted de la justeza de mi afirmación—; debo decirle, antes de continuar, que esta no es la primera vez que debo defender la afirmación del principio. Dada la incredulidad de no pocos, debo hacerlo cada cuatro años.

Le hago entonces una pregunta con la cual demuestro, sin espacio para la duda acerca de la riqueza de México y la pobreza de Alemania: ¿Cuál es el país que tiene hoy, en Brasil, a casi 25 mil de sus nacionales disfrutando de los partidos y los encantos de ese país, y gastando dólares a manos llenas?  

¿Ya pensó bien la respuesta? ¿Le parece que ese país, al ser el que más turistas envió a Brasil —en términos absolutos y como porcentaje de su población—, merece ser considerado un país rico? Haga cuentas; 25 mil turistas con su paquete de 20 mil dólares estadunidenses en promedio, más unos cinco mil de gastos extra nos da un total de 25 mil per cápita. Luego entonces, los mexicanos habrán gastado en Brasil —con motivo del campeonato de futbol—, cuando menos 625 millones de dólares. ¿Cuántos alemanes andan hoy en Brasil, y cuánto gastarán?

¿Lo ve? ¿Dónde hay más riqueza entonces, aquí o en Alemania? ¡Aceptémoslo, sin pena alguna! Somos ricos, y Alemania pobre.

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